Explorando silencio, forma y memoria, Materia Estática de Diego Alvarado convierte la arquitectura en una ética de la contemplación. Tres décadas después de fotografiar Lima, Basilea, Nueva York o la Amazonía, expone en La Galería de San Isidro.

Entre la velocidad de la imagen fugaz, del scroll automático y del consumo hiperacelerado de estímulos visuales, Materia Estática de Diego Alvarado (Lima, 1971) es una invitación radical a detenerse. Y mirar: trece fotografías de mediano y gran formato destinadas a explorar la emoción secreta de los espacios arquitectónicos.
Formado en el Ringling School of Art and Design (Florida), el Museum School of Fine Arts (Boston), la Rhode Island School of Design, el SACI Art Center International de Florencia y Saint Martin’s School of Art (Londres), Alvarado ha transitado entre la moda, la antropología visual, el retrato y el cuerpo humano. Pero en Materia Estática abandona toda voluntad de espectacularidad para sumergirse en la espiritualidad de la forma.
No fotografía edificios como íconos ni fetiches urbanos. Son geometrías que vibran, líneas que respiran, superficies que invocan una música secreta. El título mismo, Materia Estática, es una paradoja deliberada. Lo «estático» no alude a la quietud, sino a la tensión contenida en las estructuras arquitectónicas desmontando la ilusión de permanencia: los edificios son criaturas temporales atrapadas en un instante de eternidad.
“Reconocemos con la misma exactitud lo creado por la naturaleza como lo hacemos por lo creado por el hombre”, dice. Y lo dice porque sabe que ambos lenguajes —lo natural y lo construido— nos esculpen desde adentro.
-Esa belleza convulsa-
Alvarado dispara contra el Young Museum de San Francisco, el Messe Basel en Suiza (ambos de Herzog & de Meuron), El Consorcio y el Alto Caral en Lima, fragmentos de La Défense en París y la Barceloneta bajo una ética visual: la decisión de contemplar. En un gesto que lo acerca a esa tradición que va de la pintura de Rothko y el cine de Tarkovski a la fotografía de Hiroshi Sugimoto: buscan revelar el mundo antes que representarlo.
Así, la arquitectura, lejos de ser el telón de fondo, habla en cada volumen, sombra, repetición rítmica de ventanas o pliegues de concreto con tono emocional y voz propia. La forma deja de ser neutral: se vuelve intensamente significativa en una estética más próxima a la introspección. Y en esa aproximación nos recuerda a Eugène Atget, fotógrafo del París moderno como arqueólogo de lo efímero.
Y también a la «belleza convulsa» de Breton, donde el orden geométrico es subvertido por la emotividad del espacio. El soporte —papel de algodón Aquarelle de 300 gramos— acentúa esta cualidad táctil, matérica, sensorial. Mientras que la repetición de formatos (40×60 cm) sugiere una serialización casi industrial, ironizando sobre la homogenización de la vida moderna.

-Entre selvas y ciudades-
Desde sus primeras exposiciones en Estados Unidos, Suiza y Chile en los años noventa, hasta sus más recientes muestras limeñas —Naturaleza Viva (2023), Homo Sapiens (2019), Flotante (2016), Cuentos de cama (2011)—, Alvarado explora la relación entre el cuerpo, el entorno y la memoria. En series como En el país de las Amazonas (2017), dialogó con el paisaje amazónico y la ecología. En otras, como Genio y figura (2003) o Facetas (1995), se adentró en lo humano desde lo íntimo y lo teatral.
En ese sentido, Materia Estática puede leerse como una síntesis, una madurez expresiva que condensa toda esa trayectoria en una serie sobria, cerebral e intensamente emotiva. Aquí el espacio arquitectónico sustituye al cuerpo humano como objeto de deseo visual. Pero la mirada es la misma: empática, detenida, comprometida con la belleza como forma de conocimiento.
Cuando todo parece supeditado al vértigo, aquí hay un diálogo con las estructuras que nos rodean como signos sensibles. Demorar la mirada para documentar nuestra manera de habitar el mundo. Es la percepción humana con el espacio. Y en esa operación, minuciosa y silenciosa, la posibilidad de hallar islas de silencio en océanos de ruido.
…
Muestras: Materia estática de Diego Alvarado y Estudio de la caída de una hoja de Lina Leal.
Lugar: La Galería.
Dirección: Conde de la Monclova 255, San Isidro
Fechas: del 10 de julio al 9 de agosto.
Entrada: Libre.
Fuente: Diario La República
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