
El presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, explicó la actividad sísmica registrada recientemente en el país y diferenció los eventos ocurridos en Coracora, en la región de Ayacucho, y Chupaca, en la región de Junín, dos zonas que han registrado movimientos telúricos en las últimas semanas.
En una entrevista con RPP, Tavera se refirió inicialmente al sismo de magnitud 7.2 registrado en Coracora, cuyo epicentro se ubicó cerca de esta localidad y tuvo una profundidad de 108 kilómetros. Debido a esta característica, el movimiento fue percibido en distintas regiones, entre ellas Lima, aunque de manera leve.
El especialista señaló que el sismo provocó daños en algunas viviendas de adobe, desprendimientos de tierra y piedras en cerros cercanos, además de lesiones leves en dos personas. También se reportaron fisuras en algunos colegios y un corte del servicio eléctrico en Nazca.
¿Qué ocurre con los sismos registrados en Chupaca?
Mientras el movimiento de Coracora ocurrió a una profundidad considerable, la situación en Chupaca es diferente. El pasado 18 de julio, un sismo superficial asociado a la falla de Altos del Mantaro provocó daños en viviendas de la zona y dejó víctimas mortales.

Tavera explicó que este evento ocurrió a aproximadamente 9,5 kilómetros de profundidad y a corta distancia de áreas urbanas. Esta poca profundidad generó un fuerte sacudimiento del suelo, que afectó especialmente a viviendas construidas con adobe y que ya presentaban deterioro por el paso del tiempo y las lluvias.
Tras el movimiento principal, Chupaca continuó registrando réplicas, una secuencia que el IGP viene siguiendo y estudiando. Tavera se trasladó a Junín para presentar a las autoridades los resultados de los estudios realizados en la zona y explicar las características de la actividad sísmica.
El especialista aclaró que la población había difundido diversas interpretaciones sobre estos movimientos. Entre ellas, mencionó versiones sobre la supuesta aparición de un volcán, la salida de vapor o una presunta ruptura de la falla.
La falla de Altos del Mantaro
Tavera explicó que la falla de Altos del Mantaro ya estaba identificada científicamente, aunque no existía información histórica que demostrara que hubiera generado anteriormente un sismo importante.
La reciente actividad permitió que la población conociera la existencia de esta estructura tectónica y su capacidad para generar movimientos telúricos.
El presidente del IGP explicó que las fallas se originan por la deformación de la cordillera producto de la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana. Estas estructuras pueden acumular y liberar energía, generando sismos.
¿Por qué algunos sismos provocan más daños?
Uno de los factores que explica las diferencias entre ambos eventos es la profundidad.
En Chupaca, el sismo ocurrió a menos de 10 kilómetros de profundidad y muy cerca de zonas urbanas, por lo que el movimiento del suelo fue intenso. En Coracora, en cambio, el sismo de magnitud 7.2 se produjo a 108 kilómetros de profundidad, lo que permitió que el movimiento fuera percibido en una zona amplia, pero con menor impacto destructivo en superficie.
Tavera también explicó que el comportamiento de las edificaciones depende de sus características estructurales. Mientras algunas viviendas de adobe colapsaron en Chupaca, otras construcciones de ladrillo y concreto tuvieron un mejor comportamiento. Sin embargo, también se identificaron inmuebles de estos materiales que presentaron daños, lo que podría evidenciar problemas estructurales.
IGP: actividad sísmica reciente no es anómala

Ante la percepción de que Perú atraviesa una “seguidilla” inusual de sismos, Tavera descartó que se trate de un fenómeno anómalo.
El especialista sostuvo que la actividad sísmica forma parte de la dinámica natural del territorio peruano y que los movimientos registrados no significan necesariamente que esté ocurriendo algo fuera de lo habitual.
Sin embargo, consideró que estos eventos deben servir para reforzar la preparación de la población.
“Los sismos son cíclicos”, explicó Tavera, al señalar que la falla de Altos del Mantaro podría volver a generar un movimiento en el futuro, aunque los sismos no pueden predecirse.
Alertas tempranas no funcionarían igual en todas las zonas
Tavera también se refirió a los sistemas de alerta temprana. Explicó que su utilidad depende de la distancia entre la zona donde se origina el sismo y la población que recibirá la alerta.
En el caso de la falla de Altos del Mantaro, ubicada a unos 10 kilómetros de un área urbana, el tiempo disponible para alertar a la población sería muy reducido. En ciudades más alejadas, como Huancayo, el sistema podría proporcionar algunos segundos adicionales.
Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)
