Efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) y del Ejército del Perú llegaron hasta el embarcadero del centro poblado de Isani, en el distrito de Zepita, provincia de Chucuito, región Puno, para retirar una bandera de Bolivia que había sido izada durante la madrugada de este 19 de marzo por personas aún no identificadas.
De acuerdo con información difundida por Ricardo Jiménez Castillo, dirigente de la localidad, el hecho fue informado por pobladores que alertaron sobre la presencia del símbolo patrio boliviano en territorio peruano, específicamente en un muelle utilizado por pescadores artesanales en la orilla del lago Titicaca.
En otras imágenes difundidas por RPP muestran el momento en que un agente policial asciende en el brazo mecánico de una grúa para retirar la bandera, que se encontraba a una altura aproximada de entre siete y ocho metros. En la intervención también participaron efectivos del Ejército.

El dirigente local indicó que no es la primera vez que ocurre un hecho similar en la zona. En julio del 2025 se había registrado un episodio similar en el mismo embarcadero, sin que hasta el momento se haya identificado a los responsables.
Las autoridades del centro poblado reiteraron su preocupación por la falta de presencia del Estado en esta parte del país y solicitaron el refuerzo de la seguridad. Isani se ubica a unos 25 kilómetros de la frontera con Bolivia, lo que, según los pobladores, incrementa la vulnerabilidad ante este tipo de incidentes.
Un hecho similar en la frontera con Colombia
Un antecedente similar ocurrió en la zona fronteriza de Santa Rosa, en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, región peruana de Loreto, en agosto de 2025, en medio de la tensión diplomática entre Perú y Colombia por la soberanía en la isla Santa Rosa.
En ese contexto, el entonces precandidato presidencial colombiano Daniel Quintero difundió un video grabado por él mismo en el que se le observa cruzar la frontera e izar la bandera de su país en territorio peruano, asegurando que se trataba de suelo colombiano.
El acto generó rechazo en autoridades peruanas y fue interpretado como una provocación en un momento de alta sensibilidad bilateral. Además, evidenció cómo actores políticos aprovecharon la coyuntura del conflicto para posicionar discursos nacionalistas, en medio de un escenario de débil control estatal en zonas de frontera.

La controversia entre ambos países inició luego de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, realizara declaraciones en las que puso en discusión la situación de ese territorio, lo que fue interpretado en Perú como un cuestionamiento a los límites ya establecidos. Sus afirmaciones elevaron la tensión diplomática en una zona históricamente sensible por su ubicación en la triple frontera amazónica.
Detrás de esta disputa también existen intereses estratégicos vinculados al curso del río Amazonas. Diversos análisis señalan que el caudal del río se ha ido desplazando progresivamente hacia el lado peruano, mientras que el brazo que bordea la ciudad colombiana de Leticia presenta mayor sedimentación y pérdida de flujo. Este fenómeno natural podría afectar el acceso de Colombia a la principal vía fluvial de la región, lo que explica el interés en zonas como Santa Rosa.
En ese contexto, Petro sostuvo que el espíritu de los tratados fronterizos es garantizar el acceso de su país al Amazonas, considerado un eje estratégico. Sin embargo, desde el lado peruano se rechazó cualquier interpretación que implique una revisión de los límites.
En respuesta, el Gobierno peruano, a través de la Cancillería del Perú, rechazó cualquier intento de desconocer la soberanía nacional y reafirmó que los límites entre ambos países están definidos por tratados internacionales vigentes. Asimismo, reiteró su compromiso con el respeto al derecho internacional y convocó a mantener el diálogo diplomático para evitar una escalada del conflicto.
Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)