Cerca de 300 buques pesqueros chinos siguen depredando ilegalmente la pesca frente a la costa peruana

La presencia de grandes flotas pesqueras extranjeras frente a las costas sudamericanas vuelve a ocupar el centro del debate sobre la sostenibilidad de los recursos marinos. En las últimas semanas, organizaciones ambientales y representantes del sector pesquero expresaron preocupación por la concentración de embarcaciones industriales cerca del límite marítimo peruano, una zona clave para la actividad económica vinculada al mar.

El tema cobra relevancia en un contexto marcado por la creciente demanda internacional de productos pesqueros y por las discusiones sobre el manejo de especies de alto valor comercial. La situación involucra aspectos económicos, ambientales y de regulación, además de generar inquietud entre pescadores artesanales y actores vinculados a la cadena de suministro de productos marinos.

Imágenes recientes difundidas por el Movimiento Ecologista del Perú mostraron una extensa concentración de embarcaciones pesqueras chinas a unas 220 millas de las costas de Mollendo. Según la organización, alrededor de 300 buques permanecen en esa zona, muy cerca del límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) peruana.

Crece la preocupación por la actividad pesquera cerca de la ZEE peruana

La presencia de flotas extranjeras en el Pacífico sur constituye una preocupación recurrente para especialistas del ámbito marítimo. Durante los últimos años, embarcaciones industriales de gran capacidad incrementaron sus operaciones en áreas cercanas a la jurisdicción marítima de varios países de la región.

En noviembre de 2025, distintos sectores vinculados a la pesca advirtieron sobre la presión creciente que reciben los recursos marinos en aguas próximas al Perú. La ubicación estratégica de la ZEE peruana dentro del ecosistema de la corriente de Humboldt convierte a esta zona en una de las más productivas del planeta para diversas especies comerciales.

Las imágenes satelitales difundidas durante 2024 reforzaron esas alertas. Los registros mostraron una elevada concentración de embarcaciones pesqueras extranjeras cerca de los límites marítimos peruanos, situación que motivó cuestionamientos sobre la capacidad de supervisión y control en áreas de intensa actividad extractiva.

Imágenes muestran cerca de 300 embarcaciones pesqueras chinas operando a unas 220 millas de Mollendo, próximas al límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) peruana.

El predominio de la flota china en la región

Datos presentados ante entidades del sector señalaron que durante 2024 operaron 1.359 embarcaciones dentro de las 500 millas náuticas frente al Perú. De ese total, 525 correspondieron a naves de origen chino, equivalentes al 38% de las embarcaciones registradas en la zona.

Las cifras también indicaron la presencia de 370 barcos ecuatorianos y 239 embarcaciones peruanas. La diferencia no solo se reflejó en el número de unidades, sino también en la capacidad operativa de las flotas industriales que participan en estas actividades.

Especialistas citados en informes del sector remarcaron que China posee la mayor flota de pesca de aguas distantes del mundo. Diversos grupos defensores de los recursos marinos sostienen que la expansión de estas operaciones responde a la disminución de recursos disponibles en otros espacios marítimos explotados históricamente por esa potencia pesquera.

Impacto económico sobre los pescadores peruanos

La actividad de las flotas extranjeras también genera preocupación por sus efectos en los mercados internacionales. Uno de los productos más sensibles a esta situación es la pota o calamar gigante, recurso fundamental para miles de pescadores peruanos.

Mientras persiste la discusión sobre la actividad de las flotas extranjeras, compradores internacionales de calamar gigante expresaron preocupación por proyectos legislativos en Perú y Chile relacionados con la explotación de este recurso.

La Mesa Redonda Global sobre la Cadena de Suministro del Calamar, integrada por procesadores, importadores y compradores vinculados a la Sustainable Fisheries Partnership (SFP), difundió un comunicado en el que advierte sobre los riesgos de aumentar el esfuerzo pesquero sin respaldo científico.

Según el documento, iniciativas como la Ley N.º 14212/2025-CR en Perú y el proyecto Boletín N.º 18.173-21 en Chile podrían facilitar el ingreso de nuevas embarcaciones a la actividad extractiva e incluso permitir el retorno de determinadas modalidades industriales en algunas zonas.

Los representantes de la organización sostienen que estas propuestas podrían incrementar la presión sobre el recurso y afectar los avances alcanzados en materia de manejo responsable.

Debate sobre la sostenibilidad del calamar gigante

En los últimos años, flotas industriales se han acercado con mayor intensidad a los límites de la ZEE peruana.

En el caso peruano, la propuesta legislativa plantea reabrir el acceso a permisos para embarcaciones artesanales que no completaron procesos de formalización en etapas anteriores. De acuerdo con la información difundida durante el debate, la medida permitiría regularizar a más de 2.000 embarcaciones que actualmente permanecen fuera del marco legal vigente.

La iniciativa fue impulsada por el congresista José Pazo Nunura y recibió observaciones del Ministerio de la Producción (PRODUCE). Diversos organismos técnicos y ambientales manifestaron inquietud por las posibles consecuencias sobre pesquerías como la pota y el perico.

La Mesa Redonda Global sobre la Cadena de Suministro del Calamar sostuvo que cualquier incremento del esfuerzo pesquero sin evaluaciones científicas genera incertidumbre para toda la cadena comercial. Los compradores internacionales señalaron que la estabilidad de los mercados depende de decisiones sustentadas en información técnica y en mecanismos de gestión responsable.

El mismo comunicado destacó que Perú y Chile impulsaron durante los últimos años medidas orientadas al control pesquero y al aprovechamiento responsable del calamar gigante mediante la participación de gestores pesqueros, institutos de investigación, organizaciones no gubernamentales y representantes del sector productivo.

Los compradores reiteraron su respaldo a los pescadores artesanales y solicitaron a las autoridades de ambos países preservar las medidas que permiten garantizar la sostenibilidad del recurso y la estabilidad económica vinculada a esta importante actividad pesquera.

Demandas de control y sanciones

La CCL planteó elevar el nivel de respuesta del Estado. Entre las propuestas figuran medidas como fiscalización más estricta, decomiso de embarcaciones infractoras, suspensión de servicios logísticos y elevación de notas diplomáticas, siguiendo los modelos aplicados en Chile y Argentina. En esos países, la autoridad marítima dispone la incautación inmediata de los barcos involucrados en pesca ilegal.

Según Ego Aguirre, la falta de vigilancia facilitó “la competencia desleal hacia los pescadores nacionales, quienes sí deben ajustarse a vedas y regulaciones estrictas”. Para el gremio, la solución depende de un mayor control estatal y de la decisión de adoptar acciones que disuadan nuevas incursiones.

Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)