
La maternidad adolescente generó en Perú un costo de oportunidad de S/1.159,5 millones en 2019, una cifra equivalente a la recaudación interna anual del Impuesto General a las Ventas (IGV) del sector minero en ese período, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
El monto, presentado durante la Semana de la Prevención del Embarazo en Adolescentes, refleja las consecuencias que los embarazos tempranos tienen sobre la educación, el empleo y los ingresos de las adolescentes.
Los datos muestran una baja del indicador nacional en 2025, aunque persisten diferencias marcadas entre las adolescentes que viven en zonas urbanas, rurales y de la selva. Cerca de tres de cada cuatro embarazos entre jóvenes de 15 a 19 años no fueron intencionales.
El costo de oportunidad mide los estudios y empleos que quedan postergados
El representante de UNFPA en Perú, Gregor von Medeazza, explicó a Infobae Perú que la estimación reúne las oportunidades educativas, laborales y económicas que se reducen cuando una adolescente asume la crianza antes de completar su formación.
“Cada embarazo temprano puede limitar el desarrollo de las adolescentes, al dificultar la continuidad de sus estudios y reducir sus posibilidades de acceder a un empleo e ingresos propios”, afirmó. También contempla las responsabilidades de cuidado que surgen con la maternidad y que pueden profundizar las barreras para retomar esas trayectorias.
La comparación con el IGV del sector minero busca dimensionar el impacto económico de este tipo de maternidad. Según explicó, los S/1.159,5 millones equivalían a unos USD 329,4 millones y superaban los S/1.125 millones de recaudación interna por ese impuesto en la actividad minera durante 2019.
La prevención puede devolver hasta USD 40 por cada dólar destinado
El informe regional de UNFPA estimó que, por cada dólar invertido en prevención del embarazo adolescente, los países de América Latina y el Caribe analizados —entre ellos Perú— pueden obtener entre USD 15 y USD 40 en retornos sociales y económicos.
Von Medeazza sostuvo que la prevención requiere presencia sostenida del Estado en los sectores de salud, educación, justicia y protección. El representante mencionó la importancia de que el tema tenga lugar en las políticas públicas, los presupuestos y las normas de alcance nacional y local.
La prevalencia nacional descendió en 2025. El 7,4% de las adolescentes de 15 a 19 años había estado embarazada alguna vez, de acuerdo con información de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) difundida por UNFPA.
El funcionario señaló que la reducción representa un avance respecto de los niveles superiores al 8% de años previos. “Es un progreso”, afirmó, aunque remarcó que la meta planteada por el organismo es que ninguna niña o adolescente enfrente un embarazo.

Cinco niñas de 10 a 14 años dan a luz cada día en Perú
Cinco niñas de 10 a 14 años dan a luz cada día en Perú, según las estimaciones difundidas durante la presentación. Los embarazos en ese grupo de edad están asociados a violencia sexual y requieren intervención de los sistemas de salud, protección, justicia y reparación.
El informe señaló que el 15,3% de las muertes maternas registradas en 2025 correspondió a menores de 20 años. En 2019, ese grupo representaba el 10,9% del total.
Entre 2020 y 2024, la tasa de mortalidad materna en niñas de 10 a 14 años alcanzó 84 por cada 100.000 nacidos vivos. UNFPA planteó que esos casos exponen fallas en la prevención de la violencia sexual y en la respuesta institucional ante sus consecuencias.
Las adolescentes rurales registran una prevalencia superior al doble del promedio
La disminución nacional no tuvo el mismo alcance en todos los territorios. En las áreas rurales, el 16,3% de las adolescentes de 15 a 19 años había estado embarazada alguna vez. La proporción rural fue más de dos veces mayor que el promedio nacional.
La prevalencia llegó a 14,6% en la selva, mientras que en las zonas urbanas fue de 5,4%. UNFPA asoció esas diferencias con las brechas de acceso a información, servicios de salud sexual y reproductiva, métodos anticonceptivos y mecanismos de protección.

Los indicadores también reflejan esa desigualdad en la tasa de nacimientos. En 2025, el promedio nacional de nacimientos entre niñas y adolescentes fue de 16,7 por cada 1.000. En Lima, la cifra descendió a 9,2 por cada 1.000.
En Ayacucho, la tasa de nacimientos en niñas y adolescentes pasó de 33,2 por cada 1.000 en 2019 a 16,3 en 2025. La reducción se acercó al 50%, según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea del Ministerio de Salud y estimaciones de población.
UNFPA vinculó el resultado con un Plan Regional de Prevención, la asignación presupuestaria y la coordinación entre salud, educación, protección, justicia, gobiernos locales, organizaciones sociales y adolescentes.
Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)