Elecciones y crisis política en Perú reavivan alerta por posible uso militar chino del puerto de Chancay

Puerto de Chancay, en Perú. Con él, China aumenta su capacidad para desembarcar sus mercancías en Sudamérica y embarcar las que importa desde esta región (Reuters)

Una reciente columna publicada en la revista estadounidense The Diplomat vuelve a poner bajo la lupa internacional al Perú en un momento clave de su calendario político, con las próximas elecciones presidenciales a la vista. El autor, Evan Ellis, investigador del U.S. Army War College, advierte que la actual inestabilidad política peruana podría generar un escenario de riesgo estratégico para Estados Unidos si, en un eventual conflicto en el Indopacífico, China utilizara el puerto de Chancay con fines militares.

En su análisis, Ellis vincula dos hechos recientes: la censura y destitución del presidente transitorio José Jeri por parte del Congreso el pasado 18 de febrero y el posterior nombramiento de José María Balcázar como nuevo mandatario; y un fallo judicial que determinó que el regulador Ositran no tiene autoridad legal para supervisar el puerto de Chancay, tras modificaciones normativas realizadas en 2024. El terminal es operado bajo control exclusivo de la empresa estatal china COSCO Shipping Ports.

Elecciones 2026 y Puerto de Chancay

El investigador sostiene que, aunque la mayoría de peruanos y las propias Fuerzas Armadas (FF.AA.) no respaldarían un uso militar del puerto contra Estados Unidos, el riesgo “no tiene nada que ver con sus intenciones”, sino con la estructura institucional. En un escenario de guerra de gran escala en el Indopacífico, advierte, una crisis política podría generar ambigüedad o parálisis gubernamental que impida actuar ante un eventual uso del terminal por parte de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China.

Ellis subraya que el control operativo casi absoluto de COSCO Shipping Ports, sumado a la inestabilidad política —con nueve presidentes en diez años— y a la dinámica de negociación de votos en el Congreso, abriría espacio para influencias externas en un momento crítico.

Estados Unidos expresa preocupación por el control chino del puerto de Chancay y busca fortalecer la colaboración institucional con Perú bajo la nueva administración. - Presidencia de la República

Como ejemplo, menciona la elección de José María Balcázar, congresista del partido de extrema izquierda Perú Libre, vinculado al prófugo Vladimir Cerrón a quien lo llama “comunista entrenado en Cuba”, quien es buscado por acusaciones de corrupción. Precisamente, Cerrón quien busca la presidencia del Perú en estas elecciones, ha mostrado en varias ocasiones su respaldo y simpatía hacia el gobierno chino. Lo mismo ocurre con todos sus candidatos a diputados y senadores.

“Para que el izquierdista Balcázar obtuviera los 64 votos que lo eligieron presidente en votación secreta, cuando la izquierda peruana solo cuenta con unos 40 miembros de los 130 que componen el cuerpo legislativo, fue necesario que algunos de los congresistas más derechistas votaran por él”, señala. También recuerda que “la destitución de José Jeri, como presidente de transición, requirió solo la mayoría de votos de la legislatura unicameral”, aunque con el retorno al bicameralismo —previsto para julio— ese proceso sería más complejo.

Aún así, si en un contexto de crisis existieran autoridades con afinidades hacia Beijing, una mayor “estabilidad institucional” podría traducirse en una menor capacidad de reacción para revertir decisiones adoptadas desde el Poder Ejecutivo.

Influencia china y antecedentes en Perú

Los líderes Donald Trump y Xi Jinping aparecen superpuestos sobre el Puerto de Chancay en Perú, simbolizando la creciente tensión entre Estados Unidos y China por su control y potencial uso militar. (Composición: Infobae Perú)

En su columna, el especialista analiza la presencia significativa de China en sectores estratégicos del país, como la minería, las telecomunicaciones y la infraestructura portuaria. Además, advierte que las acciones de Pekín para consolidar sus conexiones en el ámbito político peruano continúan. Recordó que “congresistas peruanos viajan regularmente a China como invitados del Estado chino”.

También menciona antecedentes de casos de corrupción vinculados a empresas chinas y recientes escándalos políticos que, según su análisis, evidencian redes de influencia.

Ellis hace referencia al denominado “Club de la Construcción de China”, una red de sobornos vinculada a la adjudicación de proyectos de infraestructura en el Perú a compañías del gigante asiático. En su análisis hace mención el caso del expresidente Pedro Castillo, actualmente procesado tras su intento de disolver el Congreso, y recuerda la bolsa con 20 mil dólares en efectivo hallada en Palacio de Gobierno estuvo relacionada con empresas de origen chino, según investigaciones difundidas en su momento.

También alude al escándalo denominado “Chifagate”, que involucró al entonces presidente transitorio José Jeri, captado en una reunión clandestina con el empresario chino Zhihua Yang, señalado por sus vínculos con el gobierno de Beijing.

Bajo ese escenario, plantea que en medio de una crisis política simultánea a un conflicto internacional, podría no existir una supervisión peruana efectiva en el puerto de Chancay que garantice que la infraestructura no sea utilizada para fines militares contrarios a los intereses estadounidenses o regionales.

La advertencia a Perú

Ellis sostiene que la combinación de inestabilidad política y la creciente influencia de Pekín en sectores estratégicos del Perú podría, en un escenario extremo, facilitar la conformación de una crisis gubernamental paralela a una guerra en el Indopacífico. En ese contexto, advierte que sin una supervisión peruana efectiva en el puerto de Chancay, “podría no estar inmediatamente claro” si COSCO Shipping Ports u otras navieras chinas estuvieran movilizando suministros con fines militares.

El investigador agrega que, incluso si los servicios de inteligencia de Estados Unidos o del propio Perú alertaran sobre esas operaciones, un presidente interino “amigo de China y escéptico respecto de Estados Unidos” podría ordenar a las Fuerzas Armadas no intervenir. En una situación de ambigüedad, señala, “sería tentador para los militares abstenerse de actuar”.

Ellis precisa que no propone romper relaciones económicas con China ni expulsar a COSCO, sino reforzar los mecanismos de supervisión y control soberano para evitar que infraestructura estratégica pueda ser utilizada con fines militares en un eventual conflicto.

Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)