Moody’s: Interrupción de Camisea eleva el riesgo crediticio de empresas y sectores clave en Perú

Empresas dependientes de gas natural detuvieron operaciones, enfrentando disminución de ingresos y tensión de liquidez, con riesgos para sus indicadores crediticios si la crisis persiste, según Moody's.  REUTERS/Andrew Kelly

La interrupción del transporte de gas natural (NG) y líquidos de gas natural (NGL) desde Camisea hacia la costa, tras la deflagración ocurrida el 1 de marzo, ha generado un evento de riesgo operativo que impacta de manera inmediata y transversal los perfiles crediticios de diversos sectores de la economía peruana, según un informe de Moody’s Local Perú.

El Ministerio de Energía y Minas declaró la emergencia en el suministro de gas natural a nivel nacional entre el 1 y el 14 de marzo de 2026. Esta medida implica limitaciones en el acceso y uso del recurso, lo que ha desencadenado una serie de efectos en los principales sectores productivos y de servicios.

La escasez y el encarecimiento del gas natural vehicular afectaron el transporte de carga y la recolección de residuos, trasladando costos adicionales a los precios al consumidor en Lima.

Moody’s: interrupción del gas de Camisea eleva el riesgo operativo en la economía peruana

El principal canal de transmisión del riesgo crediticio se da a través del aumento abrupto de los costos operativos y la posible disrupción de procesos productivos, presionando la generación de flujos de caja y afectando los indicadores de cobertura de la deuda, especialmente en empresas con menos flexibilidad financiera.

En el sector eléctrico, la suspensión del abastecimiento de gas natural a las centrales termoeléctricas ha obligado a las plantas con sistemas duales a operar con diésel, cuyo costo es significativamente mayor.

Este cambio ha impulsado un aumento sustancial en el precio de la energía en el mercado spot, que superó los US$ 250 por MWh, frente a los US$ 30 por MWh promedio de febrero. En el corto plazo, esto genera mayor volatilidad de márgenes, especialmente para generadoras más expuestas al spot o con menor capacidad operativa.

La restricción de líquidos de gas natural limita la producción de GLP en la planta de Pisco y afecta la movilidad vehicular en el país.

Impacto en el sector eléctrico: energía más cara y volatilidad, advierte Moody’s

En el transporte, tanto vehículos livianos como pesados que normalmente utilizan GNV han visto restringido su acceso a este combustible, obligando el uso de gasolina y elevando la demanda y el precio de este derivado. Este contexto implica mayores costos para las empresas de transporte, lo que puede traducirse en menor rentabilidad, necesidad de capital de trabajo adicional y menor capacidad para absorber shocks de liquidez, factores que deterioran su perfil crediticio.

La suspensión del suministro de líquidos de gas natural a la planta de fraccionamiento de Pisco ha restringido la producción de GLP, afectando la oferta de GLP vehicular y presionando también al alza los precios de este combustible. Los vehículos que dependen de GLP han visto restringido su acceso, lo que afecta la movilidad y encarece los servicios.

Las centrales termoeléctricas operan con diésel más caro, incrementando los costos y la volatilidad para las empresas generadoras eléctricas.

Moody’s: transporte y logística enfrentan mayores costos y menor rentabilidad

La industria que opera con gas natural también enfrenta retos relevantes, especialmente las plantas que no tienen capacidad de operar con combustibles alternativos. En estos casos, han debido suspender operaciones de manera temporal, lo que implica pérdida de ingresos, dependencia de inventarios y tensiones de liquidez que podrían debilitar métricas crediticias si el evento se prolonga.

La escasez de GNV y el alza de precios de combustibles impactan en servicios como el transporte de carga y el recojo de residuos sólidos, este último afectado en varios distritos de Lima por la falta de GNV para los camiones recolectores. Este encarecimiento de costos logísticos incide en un aumento de precios de alimentos y bienes de consumo.

Moody’s Local advierte que la materialización de este evento puede agregar presión inflacionaria en marzo de 2026, con una inflación mensual superior a la del mes previo y al mismo periodo del año anterior. Si bien el impacto se espera transitorio, la situación expone la vulnerabilidad de sectores clave a shocks energéticos y refuerza la importancia de diversificar insumos, mantener flexibilidad operativa y contar con holgura financiera.

Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)