San Marcos enfrenta a los ‘estudiantes eternos’: denuncian abuso de vacantes y beneficios

Rectora Jeri Ramón expone cómo algunos alumnos se mantienen décadas en la universidad, bloqueando el ingreso de nuevos talentos

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) ha encendido un debate nacional luego de que su rectora, la Dra. Jeri Ramón Ruffner, lanzara una contundente crítica contra los llamados “estudiantes eternos”, jóvenes que permanecen por años en la casa de estudios, evadiendo las normas académicas y bloqueando el acceso de nuevos postulantes.

Durante una reunión con dirigentes estudiantiles, la autoridad universitaria denunció que esta práctica está afectando directamente el proceso de admisión. “Tenemos 2,700 postulantes por vacante, pero hay estudiantes que siguen matriculados desde hace más de 25 años. Eso no es justo para nadie”, reclamó la rectora.

📚 Cambios de carrera y bajas notas: el modus operandi

Según explicó Ramón, algunos alumnos eluden su expulsión tras desaprobar un curso hasta tres veces simplemente cambiándose de carrera, una acción que, aunque legal, termina ocupando innecesariamente una vacante que podría ser usada por otro joven con verdadero interés académico.

Incluso, compartió una conversación entre estudiantes que refleja este mecanismo: “Un alumno le dice al otro: ‘Ya estoy en la trica, voy a postular a otra carrera’. Y entre ellos se enseñan cómo hacer el cambio”, citó indignada.

Como prueba de su denuncia, la rectora mostró el historial académico de un estudiante que ingresó en 2018 y que, siete años después, sigue matriculado pese a sus notas mínimas: “04, 05, 06, 08… ¿Les parece justo?”.

¿Qué se está perdiendo?

Más allá del perjuicio a nuevos postulantes, el problema también afecta el uso de recursos públicos. Los estudiantes eternos estarían accediendo a beneficios subsidiados como el comedor universitario o residencias estudiantiles, limitando la disponibilidad para aquellos que realmente lo necesitan, sobre todo jóvenes de provincias.

“Si alguien renuncia a su carrera y postula de nuevo, su vacante se libera. Pero si solo cambia de carrera sin dejar la anterior, le está quitando el lugar a alguien más”, subrayó Ramón.

¿Estudiantes o activistas?

El caso más extremo identificado por la universidad es el de un alumno con 27 años de permanencia, desde 1998. Según dirigentes estudiantiles, algunos de estos casos no responden a dificultades económicas ni académicas, sino a un interés por mantenerse dentro del campus con fines políticos o sindicales, sin intención real de egresar.

Aunque la universidad reconoce que existen estudiantes que avanzan más lento por motivos laborales o personales, la rectora hizo énfasis en que la denuncia no va dirigida a ellos, sino a quienes han convertido su matrícula en un refugio indefinido, afectando la equidad del sistema educativo.

Fuente: Expreso