Las playas del norte peruano se preparan para recibir el 2026 con una energía renovada y el entusiasmo de miles de visitantes. En Zorritos, Tumbes, y en los balnearios de Pimentel, en Lambayeque, la llegada del fin de año ha transformado la costa en un escenario vibrante, donde familias y turistas de diversas regiones se congregan para disfrutar del sol, la brisa marina y la calidez de la convivencia.
Desde tempranas horas, la actividad en los balnearios es constante. Viajeros provenientes de distintos puntos del país han elegido la costa norte como destino para recibir el nuevo año, motivados por el buen clima y la oportunidad de compartir momentos inolvidables con sus seres queridos
El ambiente festivo, marcado por risas, música y coloridos atuendos, se extiende a lo largo de la orilla, donde adultos y niños participan en juegos, paseos y rituales propios de la temporada.

La expectativa por la llegada del 2026 es palpable entre los asistentes. Muchas familias han iniciado sus preparativos para la medianoche, manteniendo vivas las tradiciones y cábalas que, año tras año, acompañan los deseos de prosperidad y bienestar.
“Estamos disfrutando mucho. Vivo aquí, mis hijas trabajan en Cajamarca y han venido a pasar el año nuevo y la Navidad conmigo. Es muy bonito compartir estos días con la brisa y el sol, algo a lo que ellas estaban acostumbradas de pequeñas. Ahora también están mis nietas, así que pasamos un momento hermoso en familia”, expresó una residente de Zorritos.
Las cábalas para atraer la buena fortuna no faltan en las celebraciones del litoral. Entre las más populares destacan el uso de prendas amarillas y la tradicional ingesta de doce uvas a la medianoche.

“Ya tenemos listas nuestras ropas blancas, los vestidos, los sombreros amarillos y, por supuesto, las doce uvas para cada uno”, comentó sonriente una de las veraneantes. Otra visitante compartió: “Siempre tengo mis lentejitas preparadas para recibir el año, porque creo que atraen prosperidad y abundancia”.
El ambiente festivo se nutre de la esperanza de un ciclo nuevo y el deseo compartido de que el 2026 traiga salud, unión y oportunidades. La música, los sabores costeros y las expresiones de afecto llenan las playas, donde el espíritu de celebración se extiende hasta el último rincón del litoral norteño.
Así, mientras el sol cae y las horas avanzan hacia la medianoche, Zorritos y Pimentel se consolidan como destinos privilegiados para recibir el año nuevo, reflejando el optimismo y la alegría con los que miles de peruanos inician una nueva etapa junto al mar.
Originalmente publicado en: Infobae.com – [Link original](Leer más)