Los accidentes en la minería informal e ilegal ocurren constantemente y, muchas veces, sin que nadie asuma responsabilidades. Derrumbes, explosiones, intoxicaciones y caídas forman parte del riesgo cotidiano en cientos de socavones que operan fuera del control estatal a nivel nacional.
Tan solo en Arequipa y según informes del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), existen alrededor de 150 minas informales donde más de 4 mil mineros trabajan diariamente en condiciones precarias, exponiendo su vida para extraer oro.
ORO EN AREQUIPA, VIDAS EN RIESGO
En Arequipa, la minería ilegal se concentra principalmente en provincias como Caravelí, Condesuyos y Castilla, además de zonas cercanas a Ayacucho. Allí, miles de trabajadores laboran sin contrato, seguro social, vacaciones ni compensación por tiempo de servicios (CTS).
La actividad consiste en extraer minerales sin autorización y sin cumplir normas ambientales, laborales ni de seguridad. En muchos socavones no existen soportes para evitar derrumbes, la ventilación es deficiente y el uso de explosivos se realiza sin controles adecuados.
Muchos trabajadores permanecen entre 12 y 17 horas diarias bajo tierra, en ambientes húmedos, oscuros y con altas temperaturas. Además, gran parte no cuenta con equipos de protección personal como cascos, botas, mascarillas o guantes.
Especialistas señalan que el crecimiento de la minería informal en Arequipa está relacionado con el elevado precio del oro, la falta de empleo formal y las dificultades para fiscalizar y formalizar la actividad minera. El auge se hizo más evidente desde inicios del siglo XXI, cuando el incremento del valor de los minerales atrajo a miles de trabajadores a los socavones.
Las consecuencias no solo afectan a quienes trabajan en las minas, sino que también provocan contaminación en los ríos y suelos por el uso de mercurio, daños a la flora y fauna, además de conflictos y violencia por el control de terrenos.
La Defensoría del Pueblo ha advertido que la minería informal e ilegal ya se encuentra presente en 21 de las 25 regiones del país. Diversos estudios coinciden en que esta actividad opera bajo condiciones laborales precarias, con jornadas excesivas y altos riesgos de accidentes, enfermedades y muerte.
CASOS EN SOCAVONES INFORMALES
Uno de esos casos es el de Mario, de 22 años, quien trabaja desde hace tres años en un socavón ubicado en el límite entre Arequipa y Ayacucho. Debido a limitaciones económicas, decidió ingresar a la mina para ayudar a su familia; sin embargo, hace seis meses, una enorme roca cayó a pocos centímetros de él y casi le fractura la cabeza.
A pesar de este peligro, el dueño de la mina solo le dijo que regresara a su pueblo y volviera cuando estuviera recuperado. No recibió dinero para el traslado ni para atenderse médicamente.
Historias como la de Mario son frecuentes en la minería ilegal. El 15 de marzo, dos trabajadores murieron aplastados tras el derrumbe de una roca de seis metros en un socavón ilegal en Huánuco. Roger Castro, director de Energía y Minas del gobierno regional, informó que la labor no contaba con permisos ni instrumentos ambientales.
Semanas después, en Cajamarca, tres personas resultaron gravemente heridas por una explosión de gases impulsada por la acumulación y manipulación inadecuada, según información preliminar.
Originalmente publicado en: Diario Correo – [Link original](Leer más)