Categoría: Cultura

  • Jeremías Gamboa: “Todos se sienten un poco más blancos que otros y un poco más cholos que otros”

    A Jeremías Gamboa le tomó 10 años escribir “El principio del mundo”, novela de casi 1000 páginas en la que se intenta explicar el Perú desde la influencia de la figura materna y sus bemoles sociales. «Bryce es un escritor de las emociones y Mario es el escritor del orden. Algunos de los libros que he escrito, vienen de los chispazos provenientes de Bryce. Bryce ha sido mi activador».

    Jeremías Gamboa acaba de publicar su última novela: El principio del mundo (Alfaguara). Esta novela no se agota en una sola lectura. Complejos, racismo, falta de una educación horizontal y los conflictos sociales, a saber, son algunas señas que orbitan alrededor de su protagonista, Manuel Flores Amaro, y su madre Candelaria. Pero El principio del mundo es igualmente un homenaje a la novela peruana, y por ello, es una novela orgullosa de pertenecer a su tradición. Gamboa no ha inventado nada literariamente, los elementos que configuran la fisonomía moral de su novela (978 páginas) son detectables en nuestra tradición narrativa; sin embargo, Gamboa ha ingresado a unas parcelas emocionales y ha puesto la piel en el asador para desmontarlas. No es nada poco. Estas parcelas emocionales están en nuestra historia cultural y no habían sido abordadas como sí lo hace ahora Gamboa. Tradición y actitud en una novela que irá creciendo en el ámbito de la discusión y la celebración. Ese es el camino de los libros llamados a quedar.. Sobre El principio del mundo, La República conversa con Jeremías Gamboa.

    -Cuando anunciaste la publicación de tu novela en redes, hubo un revuelo relacionado, principalmente, con su número de páginas. Lo que tengo claro es que no había otra manera de contar El principio del mundo.

    -Mario Vargas Llosa y Henry James comparten un dictum letal: hay muchas maneras de contar una historia, pero la única es la que tienes que encontrar. En el proceso de escritura me encontré ante una novela extensa, que te pone otros límites en tu propia reacción frente a lo que está saliendo, lo que está brotando en la escritura, y eso te hace reflexionar sobre el tipo de novela que estás trabajando porque cada novela tiene sus límites. Novelas de 200, 500 o 1000 páginas son dueñas de su propio temperamento. Me puse a leer novelas de esa extensión para tratar de entender hacia dónde llevar mi material, porque brotaba y brotaba y no paraba. En la novela se representa el mundo explicado bajo la estela materna y de la creación materna.

    -La figura de la madre, Candelaria, aparece tras cientos de páginas. En El principio del mundo percibimos las influencias de Vargas Llosa, Miguel Gutiérrez, Edgardo Rivera Martínez y Alfredo Bryce. En ella hay un respiro decimonónico, pero en la onda de las novelas victorianas, que se caracterizan por hurgar en las emociones. Tu novela apela a los recuerdos, es una novela que va hacia atrás.

    -Estamos entrando a un terreno denso. No sé si sea para el público de La República, a lo mejor para una revista académica.

    -El público de La República es culto e informado.

    -Para adelante es masculino, y para atrás es femenino. Cuando dijiste lo de la novela victoriana, he pensado en las grandes escritoras inglesas del siglo XIX, en las escritoras inglesas emocionales y morales. Pienso en George Eliot. Ella escribe de la sociedad que puede ver porque es mujer. Su libro Middlemarch es una extraña novela total femenina, lo masculino no está representado porque ella no podía acceder a esos espacios. En el caso de mi novela, el Perú se explica de principio a fin por la acción de las mujeres.

    -Hace unos días, te escuché hablar sobre la memoria del lector. Aquí hay personajes que retumban, a Candelaria, sumemos a la profesora Marina Montemayor. Para llegar a ellas, hay que escalar.

    -Me gusta la memoria de la experiencia de la lectura, eso hace que esa página 800 tenga una reverberación que ninguna novela de 200 puede conseguir, ni las más magistrales. Pedro Páramo, por ejemplo, no logra esa cosa que solo te pasa en la página 1000 cuando tienes una memoria. Te pongo un ejemplo, en La violencia del tiempo de Miguel Gutiérrez, tenemos a un Villar que es criado y prohijado por una de las pocas fuerzas luminosas de esta oscura novela, que es el profesor que empieza a preparar a Villar. Eso no es igual a que te lo cuenten en la página 80 que después de haber leído la larga sucesión de los Villar, y esa luz reverbera de otra forma porque tienes una memoria de lectura de esa novela extensa. Entonces sí, El principio del mundo es una novela victoriana.

    -Estuve haciendo memoria. La madre peruana no ha tenido un rol tan protagónico en nuestra novelística. Por supuesto, tenemos madres de novela, pero no a este nivel de exploración.

    -He tenido una relación muy particular con Vargas Llosa, Bryce y Rivera Martínez. Es muy interesante, porque cuando recibo el mentoreado de Vargas Llosa, mi mujer me dice qué bueno que estés con Mario porque tú no eres del clan de Mario, sino del clan de Bryce. Bryce es un escritor de las emociones y Mario es el escritor del orden. Algunos de los libros que he escrito, vienen de los chispazos provenientes de Bryce. Bryce ha sido mi activador. Hasta ese momento, no había dividido la cosa entre masculino y femenino. Y el otro gran amor es País de Jauja de Rivera Martínez. Yo adoré esa novela y sé que hay gente que no ha podido con ella. La novela peruana ha sido escrita desde un claro entendimiento masculino. Por eso es hacia adelante.

    -Si hablamos de nuestras principales novelas, estas nos hablan de lo que los hombres han hecho por el país.

    -Me he dado cuenta, en el camino, de que mi novela se explica por la angustia de la mujer. Los hombres llevan el mundo a la destrucción, en cambio las mujeres crían y cuidan.

    -Perú es un país sin padre. La presencia de la mujer está presente desde tu primer libro, Punto de fuga. Pienso en el cuento “La conquista del mundo”. Beatriz es un personaje femenino verosímil y eso es muy difícil de conseguir.

    -Desde allí estaba mi semilla femenina. Beatriz es un poquito Candelaria. Cuando lleva a su hermanito a conocer Miraflores y entran al óvalo por la av. Arequipa y en esta novela Candelaria entra al óvalo por la Ricardo Palma y ve el parque Kennedy. Hay un asombro. El tema femenino en mi obra ha seguido su propio camino y en esta novela entré a saco con el tema de la mujer.

    -La novela aborda los complejos de belleza de Manuel. No es un tema nuevo, está presente en nuestra historia cultural y social. Pero ¿por qué recién aparece desarrollado en la ficción?

    -Ha aparecido siempre, Gabriel, como síntoma. Está en los diarios de Arguedas. No ha estado como un tema a tratar o elaborar. Los temas que te llevan a escribir y que te hicieron leer, son los temas de los que vas a escribir. Este es un tema que me constituye, es un tema que genera malestar y que me llevó a encontrarme como escritor. Es el obturador a través del cual, expandiendo el lenguaje hacia el mundo, vas a encontrar el estilo. La autoaversión es un aspecto constitutivo de mi biografía y fue un malestar que me llevó a mí a escribir.

    -A ti y a otros autores los han acusado por sufrir autoaversión y autoracismo.

    -Eso es una soberana idiotez, porque entonces habría escritores que por alcohólicos no pueden escribir sobre el alcoholismo, habría escritores que por racistas no pueden escribir sobre el racismo. Eso más bien es una condición para escribir. Lo que yo hago es narrar el racismo desde la consciencia. El racismo está narrado de manera exterior. Lo que no está elaborado es lo que ocurre en el interior del sujeto, que puede ser en la trama enloquecedora de la dinámica social peruana, discriminador y discriminado en función de una esquina u otra, en la mañana y en la noche. Y eso pasa en toda la novela. Todos los personajes discriminan y son discriminados. Todos se sienten un poco más blancos que otros y un poco más cholos que otros. Manuel está en esa lucha interior. Se quiere blanquear en función de la autoaversión que tiene. A él no le gusta su cara indígena.

    -En los 90 se solía decir hay que mejorar la raza.

    -Estoy seguro de que se sigue pensando igual. De eso no se salvan ni Manuel, ni los Blauman. Todos esperan que el hijo salga un poco más blanco, porque se ha internalizado, como sociedad poscolonial que somos, que lo blanco tiene un valor superior. Yo no soy el primero que ha escrito de este tema, tenemos a Marco Avilés con De dónde venimos los cholos y Gabriela Wiener con Huaco retrato. Los leí mientras trabajaba esta novela.

    -A diferencia de lo trágica que es nuestra narrativa, en El principio del mundo hay una esperanza: la educación.

    -El salón de clases ha sido poco representado. Manuel es lo que es debido a un milagro: Marina Montemayor, su profesora. Hay un circuito de electricidad y de iluminación que ocurre felizmente para Manuel, que es la esperanza de la madre y el padre, que conecta con la esperanza de la profesora, que está motivada, que quiere enseñar, que ocurre en un niño que viene bien dormido, bien desayunado y con un par de huevos duros para comérselos en el recreo. Cuando eso ocurre en una escuela pública, no importa el hedor de los baños, no importa la precariedad de los materiales, humanamente está ocurriendo el fenómeno de la ilusión del aprendizaje.

    -La pregunta complicada: ¿sientes que con El principio del mundo has hecho algo importante que podría quedar?

    -He hecho psicoanálisis 18 años y justo vengo de ahí. No me toca a mí decirlo, pero siento que he hecho mi mejor trabajo hasta ahora. A diferencia de Contarlo todo, en estos 10 años han pasado muchas cosas, ahora soy papá de un niño de 10 años, soy papá de crianza de una adolescente, he leído con bastante humildad para aprender y me he psicoanalizado 10 años más. El libro hará su camino.

    Fuente: Diario La República

  • Miguel Molinari: “Una sociedad que apuesta por el crecimiento, tiene que apuntar al desarrollo espiritual, al desarrollo de la emoción”

    Miguel Molinari, gerente de cultura de la Municipalidad de Lima, conversa con La República sobre el renacimiento de los teatros Municipal y Segura, que en este 2025 presentan una temporada de ópera y conciertos a la altura de los mejores espectáculos del mundo. Para estar atentos.

    Teatros referentes. Teatros presentes en el imaginario popular así se haya asistido a ellos o no. Nos estamos refiriendo a los teatros Municipal y Segura, ubicados en pleno centro histórico de Lima. Para quienes recorremos con frecuencia el centro, hemos podido percibir desde el año pasado un hecho recurrente que los signa: la altísima calidad de sus eventos. Esa impresión se convierte en certeza cuando se ve el programa de la Temporada 2025, con obras como La Traviata (Verdi), Carmen (Bizet), L’enfant et les sortilèges (Ravel), La púrpura de la rosa (Torrejón y Velasco), la zarzuela La tabernera del puerto y Ollanta. A ello, sumemos a verdaderos capos de la actualidad lírica mundial, como Nadine Sierra, Benjamin Bernheim, Jonathan Tetelman y el tenor peruano Iván Ayón Rivas, que formarán parte de esta temporada que marcará un antes y un después para los teatros Municipal y Segura. Para tener más luces al respecto, La República conversa con Miguel Molinari, gerente de Cultura de la Municipalidad de Lima.

    -¿Cuál es la diferencia entre esta temporada y las anteriores?

    -Yo siempre he sido muy crítico con el hecho de que nunca los teatros peruanos han sido teatros de producción, sino han sido teatros de alquiler. Por lo tanto, los teatros nunca asumían la responsabilidad de llevar adelante proyectos propios, sino simplemente coproducciones, así llamadas coproducciones, que en realidad no eran otra cosa que un alquiler a terceras instituciones, artistas, es decir, venía cualquier artista o cualquier organización y solicitaba determinadas fechas, el teatro veía y, bueno, entraban a una elaboración.

    -Has dicho teatros peruanos, en otras palabras: ¿todos los teatros de alquiler?

    -En Perú nunca ha habido teatros que produzcan sus propios productos, como teatros no. Es algo curioso porque en cualquier parte del mundo los teatros producen. Por ejemplo, el Teatro Municipal de Santiago, por citarte un ejemplo cercano, produce su propia temporada, no las temporadas de Pedro, Mario y José. Esto no existía.

    -¿Es la primera vez que el Municipal, inaugurado en 1920, tendrá una agenda propia?

    -Son las primeras temporadas del Teatro Municipal de Lima en su historia. Porque no ha habido antes. Cuando se inauguró el Teatro Forero, así se llamaba el Municipal antes, estaba la compañía del señor Bracale, la compañía del señor Salvati, que tomaban el teatro. El teatro simplemente los cobijaba en el periodo en que se desarrollaba la temporada. Lo que estamos haciendo es tener una programación de lo que es al arte universal, como ópera, ballet, teatro clásico, pero también la apertura a otros espectáculos de calidad. Los teatros adquieren su prestigio a partir de grandes propuestas de temporada.

    -Y ¿cómo llegaron a determinar esta temporada? Desde hace un tiempo se notaba que el Municipal y el Segura andaban en otro vuelo.

    -Desde el año pasado comenzamos a trabajar la idea de hacer producciones propias. Y así hicimos una Cenerentola, hicimos una Tosca y en coproducción con el Teatro de la Zarzuela de Madrid y el Teatro Municipal de Lima, se construyó la escenografía aquí y se hizo la zarzuela El barberillo de Lavapiés. Tuvo un gran éxito y decidimos este año ir con una programación más grande. Por eso organizamos la Temporada de Ópera 2025.

    -El centro de Lima, en cuanto a oferta cultural, se ha vuelto muy llamativo.

    -Basta venir los fines de semana, hemos tenido pasacalles con casi 8000 danzantes, los museos del centro tienen una oferta interesante, a la que sumamos ahora la oferta de los teatros. Debo decir que el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, ha promulgado una ordenanza que institucionaliza las temporadas de ópera. De alguna manera, se garantiza la continuidad porque los que estamos aquí, estamos de paso. No queremos que esto sea una anécdota, sino algo que continúe.

    -Para que se haga todo esto, es porque hay un público.

    -Yo te digo una cosa más interesante todavía. Siempre subestimamos al público y queremos encasillarlo en público para esto, público para aquello, no. La música universal que ha sobrevivido cientos de años y que sigue teniendo vigencia, es justamente universal por eso, porque cruza transversalmente a todos los seres humanos. Todos tenemos derecho, en algún momento de nuestras vidas, a experimentar el acceso al arte universal. Acá no se necesita saber, se necesita simplemente el deseo de conocer.

    -A la música clásica se la ve como algo ecléctico.

    -Como decía César Vallejo, todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él. La música clásica se inspira en lo popular, en lo tradicional, en las historias de la vida cotidiana y gracias a la genialidad de los compositores se transforma en una obra físicamente superior, pero el éxito de esa creación es justamente en que vuelva a ser popular. Esa transformación tiene que volver al pueblo. Es allí cuando se convierte en universal. Pensemos en La Oda a la Alegría de Beethoven, que sigue emocionando 200 años después de su creación.

    -Estamos atravesando una etapa de muchos conflictos en el mundo, pero ¿no te parece que la gente está necesitando más del arte clásico y no del actual o contemporáneo?

    -Creo que hay un renacimiento de las expresiones clásicas en el mundo. Aquí en el Teatro Municipal tuvimos a la pianista china Yuja Wang, que es una gran pianista. Pero su look, la manera en cómo se presenta, la hacen ver como una rock star. Se ha desmitificado también la figura del cantante lírico, digamos antiguo, inalcanzable. Hoy en día los artistas líricos se presentan muchísimo más naturales. Es gente común y corriente. La desmitificación de un repertorio que aparentemente podía ser anticuado, resulta ser absolutamente actual. Cuando uno ve una ópera como Carmen, por ejemplo, tenemos un personaje que podría vivir perfectamente el día de hoy, con los mismos problemas, con las mismas situaciones que se dan hoy en día. La historia de Carmen o de Violetta en La Traviata, son historias actuales.

    -El arte y la cultura tienen un rol fundamental en estos tiempos.

    -Una sociedad que apuesta por el crecimiento, que no solamente se trata del crecimiento económico, que es fundamental, tiene que apuntar al desarrollo espiritual, al desarrollo de la emoción. Como punto central de la sociedad está el ser humano. Entonces, este tipo de experiencias nos proyectan de una manera más noble a la vida. Te hacen crecer como persona y nos ayudan a proyectarnos mejor como sociedad.

    Fechas destacadas de la temporada 2025

    Teatro Municipal de Lima

    • Benjamin Bernheim: 23 de julio
    • La Traviata: 6, 8 y 10 de agosto
    • Jonathan Tetelman: 23 de agosto
    • Carmen: 29 y 31 de agosto, 2 de septiembre
    • Iván Ayón Rivas: 22 de octubre
    • Ollanta: 5, 7 y 9 de noviembre
    • Nadine Sierra: 24 de noviembre

    Teatro Manuel A. Segura

    • L’enfant et les sortilèges: 10, 12 y 14 de septiembre
    • La tabernera del puerto: 26, 29 y 31 de octubre
    • La púrpura de la rosa: 19, 21 y 23 de noviembre

    Fuente: Diario La República

  • Vargas Llosa, Italia, Leoncio Bueno y Nicomedes Santa Cruz en la FIL de Lima 2025

    Del 18 de julio al 6 de agosto, se llevará a cabo la edición 29 de la FIL de Lima. Con Italia como país invitado y la figura de Vargas Llosa, la FIL promete repetir éxitos recientes.

    El pasado miércoles 26, en la Biblioteca Nacional del Perú, se llevó a cabo la conferencia de prensa organizada por la Cámara Peruana del Libro, en la que se dio detalles de lo que será la próxima Feria Internacional del Libro de Lima, la cual se llevará a cabo del 18 de julio al 6 de agosto, en el parque Próceres de la Independencia del distrito de Jesús María. Bajo todo punto, y sin exageración alguna, la FIL es el evento cultural más importante del año.

    De lo que se dijo, hay que destacar la participación de Massimiliano Mazzanti, embajador de Italia (país invitado de la FIL) en Perú, quien subrayó los lazos históricos y culturales que comparten ambos países. Del mismo modo, destaquemos la apuesta por la cultura que viene mostrando la Municipalidad de Jesús María. El alcalde Jesús Gálvez, mostró su satisfacción, ya que su distrito será sede de este evento cultural, algo que tendríamos que reconocer porque al término de la edición de 2024 ya se consideraba un hecho que la FIL no iba a volver a instalarse en el referido parque, que por insistencia se ha convertido en el espacio natural de la FIL. Si la FIL de Lima es exitosa (lo es a nivel comercial: el año pasado recaudó 20 millones de soles, a saber), se debe a su ubicación.

    Lo que se enunció en la conferencia, en cuanto a las actividades, es solo un puñado. Habrá más de mil actividades culturales en donde la literatura no será la única protagonista. En realidad, lo literario sirve para darle lustre al propósito comercial de la FIL. La venta de libros no literarios, aplasta a los que sí lo son (salvo no pocas excepciones). Esta es una verdad, y quien lo dice fue librero y sabe de la dinámica de una feria de libro, que no debería causar ninguna incomodidad.

    Así como el protagonista de la FIL 2024 fue Julio Ramón Ribeyro (¿volverá el stand homónimo?), este año lo será, y ojalá pegue más de lo que se supone va a pegar, la instalación de Pepe Corzo, El método Vargas Llosa. Espero estar equivocado con la impresión, pero en un mundo sometido a la velocidad de las redes y la supremacía del mal gusto, nos estamos olvidando de factores importantes. Si hay un tiempo para discutir, releer y descubrir a Mario Vargas Llosa, quien falleció hace poco nomás, el domingo 13 de abril, es precisamente este. Está cantado: Mario Vargas Llosa será uno de los autores más vendidos de esta edición ferial.

    El poeta Leoncio Bueno Barrantes, de 105 años de edad, será el autor homenajeado de la FIL 2025. Este reconocimiento es todo un acierto. Aparte de ser un destacado poeta (autor de Rebuzno propio. La dicha de los dinamiteros de 1976), Leoncio Bueno es una figura de las luchas sociales de nuestro país y asimismo un artista polifacético. Por ejemplo, fue actor. Participó en la película Fitzcarraldo (1982) de Werner Herzog, aunque yo lo recuerdo más por el cortometraje “La gringa de La Herradura” (1984) de Rodolfo Pereira. Los que quieran saber más de este poeta, les sugiero el cortometraje 100 años de Leoncio Bueno (2020) de Javier Corcuera. Está disponible en YouTube.

    Una de las faltas que tuvo el circuito cultural peruano el año pasado, fue no haber estado a la altura del poeta Carlos Germán Belli, quien en agosto falleció a los 97 años. En La República dimos cuenta de su partida, pero más allá de notas informativas, no hubo homenaje o evento por parte de quienes decían admirarlo. La FIL 2025 le rendirá un homenaje póstumo. La FIL 2025 no se queda atrás y se une a las celebraciones de los 100 años del nacimiento de Nicomedes Santa Cruz. Por lo dicho, esta FIL tiene la marca de agua de la poesía.

    Javier Cercas, Rosa Montero, Laura Restrepo, Piedad Bonnett, Ray Lóriga, Guillermo Arriaga, Dario Voltolini, Eva Montanari, Marino Bartoletti y Mario Calabresi son algunos de los invitados internacionales y por el lado peruano estarán Jaime Bayly, César Hildebrandt, Salvador del Solar, Raúl Tola, Francisco Lombardi, entre otros. (Como se dijo líneas atrás, esto es solo un puñado).

    La FIL, desde que tengo conocimiento de ella, nunca ha dejado contenta a los lectores (siempre faltará algo). Pero si un detalle tenemos que reconocer al presidente de la CPL, Ricardo Muguerza, es haber instaurado el sentido común en la dinámica de la feria. Bajo su gestión, la FIL se ve ordenada. Muguerza conoce el sector del libro porque es librero y el orden es clave en este tipo de eventos. Ahí está el secreto del éxito comercial. La FIL tiene un público fiel que no necesariamente se guía por lo que aparece en la parrilla promocional.

    En los tramos finales de la conferencia, Muguerza dijo que ya estaban trabajando en la FIL de 2026. Una tarea por cumplir, tanto para Muguerza y Melissa Pérez García, directora cultural de la CPL, es traer a uno o a dos pesos pesados de la literatura mundial. Se puede porque ya se hizo en anteriores gestiones.

    Fuente: Diario La República

  • Ramiro Llona presenta “La Semilla” en Cusco

    Una exposición en simultáneo en Cusco y el Valle Sagrado.

    Mantay Galería de Arte Moderno tiene el honor de presentar La Semilla, la más reciente exposición individual del maestro Ramiro Llona, figura central del arte contemporáneo peruano. La muestra reúne una serie de obras en pequeño y mediano formato, concebidas como parte del proceso íntimo y constante del artista en el taller.

    La exhibición se presenta en simultáneo: dibujos en técnica mixta en la sala de la ciudad de Urubamba y pinturas en óleo en la sala de la ciudad de Cusco. Acompaña la muestra un libro-catálogo en tapa dura, que incluye una extensa entrevista al artista.

    En Urubamba, la exposición se inaugurará el domingo 13 de julio, a las 12:00 horas en Tambo del Inka, a Luxury Collection Resort & Spa (Av. Feroocarril s/n, Urubamba. Posteriormente, el viernes 18 de julio, a las 19:00 horas, la referida muestra se entrenará en el Cusco, en Palacio del Inka, a Luxury Collection Hotel (Calle San Agustín 400, Cusco). Ambas exposiciones van hasta el 5 de octubre.

    El trabajo del artista surge en paralelo a sus lienzos de gran escala y configuran un laboratorio visual y emocional, donde cada trazo es el resultado de una observación prolongada y una búsqueda silenciosa. En palabras del propio Llona: “Los formatos pequeños son lo más inmediato; una inmediatez que llega después de un largo proceso de reflexión, del impulso informado».

    La exposición constituye, además, una oportunidad para fomentar el diálogo entre el arte contemporáneo y la diversidad cultural del país. Como expresa el artista: “Siempre sentí la necesidad de exponer fuera de Lima. Esta muestra en Cusco y Urubamba responde a ese deseo de descentralizar el arte, de generar un intercambio real con otras regiones del país.” La conexión personal de Llona con el sur andino se manifiesta tanto en su experiencia vital como en su visión de país, en la que el arte actúa como puente entre territorios, memorias y lenguajes.

    El curador Sergio Velasquez Calvo, a propósito de la exposición, señala: “El arte verdadero no decora: irrumpe e interpela, no está obligado a ser bello ni desagradable. Su raíz más profunda no es la apariencia, sino la urgencia: una necesidad interior que pugna por manifestarse, por hacerse cuerpo, para despertar el asombro o la inquietud del otro».

    Con más de cinco décadas de trayectoria, Ramiro Llona ha desarrollado una obra sólida y ampliamente reconocida en el Perú y el extranjero. Su trabajo es una meditación constante sobre la forma, la materia y la memoria visual. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la School of Visual Arts de Nueva York. Es considerado uno de los artistas peruanos más influyentes de su generación.

    Mantay Galería de Arte Moderno, con sedes en Cusco y el Valle Sagrado, es una institución cultural dedicada a la difusión de la obra de grandes maestros del arte peruano. Su labor tiene también un fuerte componente social, ya que apoya directamente a la Casa de Acogida Mantay, hogar que alberga, orienta y capacita a madres adolescentes en situación de vulnerabilidad.

    Fechas y sedes de la exposición:

    • Urubamba
      Tambo del Inka, a Luxury Collection Resort & Spa
      Inauguración: Domingo 13 de julio a las 12:00 m
      Dirección: Avenida Ferrocarril S/N, Urubamba
    • Cusco Palacio del Inka, a Luxury Collection Hotel
      Inauguración: Viernes 18 de julio a las 19:00 horas
      Dirección: Calle San Agustín 400, Cusco

    Curaduría: Sergio Velasquez Calvo

    Instagram de la galería: @mantaymodernartgallery
    Instagram del proyecto social: @casadeacogidamantay
    Sitio web: www.mantaymag.org

    Fuente: Diario La República

  • Willy Mateo: “La Feria del Libro de Huancayo no espera nada del Estado, que siempre pone trabas burocráticas”

    La Feria del Libro Zona Huancayo se ha posicionado como una de las ferias más llamativas del país. Para tener más luces de ella, La República conversa con Willy Mateo, presidente de la FELIZH.

    Del 18 al 30 de junio, se llevó a cabo la edición 15 de la Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH). De acuerdo con la información recibida, la feria superó sus expectativas. 160 mil asistentes y S/1,400.000 en ventas. Nada mal para una feria que en cada edición ha ido mejorando su logística. Quien escribe fue a la primera edición de la FELIZH y en aquella ocasión di una charla sobre literatura y nuevos medios. Para mí sorpresa, el auditorio que me tocó estuvo a tope gracias a la generosidad del público huancaíno. Es un bonito recuerdo que guardo de la FELIZH. En el sentido más amplio del término, la FELIZH es una feria independiente.

    “La Feria Libro Zona Huancayo, a diferencia de otras ferias de provincias en el Perú, en donde hay entusiasmo de un grupo y que luego cierra la feria porque no hay utilidades, y luego viene otro grupo y hace la feria e igualmente ya no la vuelve a hacer porque no hay utilidades, la de Huancayo es distinta porque en mi caso yo la financio. Yo soy gerente general de Inmobiliaria Los Andes, que destina un presupuesto anual que sabe que no va a volver. Ya son 15 años y la vamos a seguir haciendo en el tiempo. También nos ayuda mucho la seriedad con la que cumplimos lo que ofrecemos. Eso genera que los escritores peruanos y los escritores extranjeros confíen en nosotros porque cumplimos puntualmente todo lo que ofrecemos”, declara Willy Mateo, presidente de la Feria del Libro Zona Huancayo, para La República.

    Sobre el carácter independiente (palabra que genera confusión en el mundo libresco), Mateo subraya: “La FELIZH es la apuesta de un grupo privado que no espera nada del Estado, que siempre pone trabas burocráticas. Hay organizadores que piensan que el Estado les va a apoyar, pero no es así. Para esta edición de la feria, nos afectó muchísimo que el aeropuerto de Jauja no esté funcionando. Corpac está llena de gente ineficiente que promete reaperturar el aeropuerto. Los escritores invitados han tenido que hacer el viaje en bus. Son 8 horas y hay que pasar por Ticlio. Con el avión, en 30 minutos ya estás en Jauja”.

    En la voz de Willy Mateo se percibe la satisfacción. Tener los recursos no es suficiente si no se tiene visión de trabajo. “En el año 2010, en la primera edición de la feria, el alcalde la ciudad, Freddy Arana, quien felizmente fue vacado, no nos quiso autorizar el uso de la plaza Huamanmarca. La hicimos en el segundo piso del Real Plaza. Te lo cuento porque desde la empresa privada sabemos de la importancia del hábito de la lectura y de las actividades culturales. En la FELIZH, la gente participa de las actividades. Así como se dice que los huancaínos somos trabajadores, también somos personas con ganas de aprender. Soy un convencido de que nosotros, los empresarios, podemos aportar al desarrollo de nuestra comunidad”.

    Para Willy Mateo, esta feria es un sueño. En el año 2008, estudiaba en ESAN y solía pasar por el parque Kennedy. Le gustaba mucho la Feria del Libro Ricardo Palma y comenzó a lucubrar lo que tiempo después sería una feria del libro en Huancayo. “Yo supe que no iba a tener utilidades para organizar esta feria. Pero quería para Huancayo una feria como la Ricardo Palma: alegre, familiar y juvenil. En esas gestiones, visité la casa de Mario Vargas Llosa y su secretaria me dio su correo electrónico. Le escribí, le conté mi intención de hacer una feria y lo invité a Huancayo. A la semana siguiente, Vargas Llosa me responde con una linda carta. Me dijo cuenta conmigo y acá están los números de Alonso Cueto, Fernando Ampuero, Abelardo Sánchez León y muchos escritores más. Lo de Mario Vargas Llosa fue un gran espaldarazo”, recuerda el empresario.

    La FELIZH es una de las ferias que más ha crecido y Willy Mateo espera hacerla más fuerte. “Quiero que la FELIZH sea como una feria internacional. Siempre estoy pensando en mi ciudad, en lo mejor para ella. La mejor inversión que puede hacer una persona es invertir en su cultura, en educarse. La feria de Huancayo funciona porque estoy trabajando con los mejores en gestión cultural. Una feria no la hace una sola persona”. Felicitaciones.

    Fuente: Diario La República.

  • Mirko Lauer: «Desde «Canto de sirena» no leo nada bueno en novela y desde el último libro de cuentos de Guillermo Niño de Guzmán no hay algo de la misma calidad»

    Con un enfoque en temas contemporáneos y literarios, Lauer también habla sobre la actualidad de la poesía peruana y el futuro cultural del país, vislumbrando un resurgimiento en la literatura indígena y amazónica. Lauer acaba de reeditar su poemario «Los asesinos de la última hora», cuya lectura recomendamos.

    Mirko Lauer escribe una columna diaria en La República. Miles lo leen. Pero Mirko Lauer es también uno de nuestros literatos más importantes y su referencialidad es reconocida internacionalmente.

    Pues bien, desde la segunda mitad del decenio anterior, su obra literaria está siendo frecuentada por muchos lectores jóvenes. En el 2019, su poemario experimental Santa Rosita y el péndulo proliferante fue reeditado por el sello independiente Caballo Alado Editores. Su novela Pólvora para gallinazos de 1985, fue reeditada en 2023 por Vulgata Editores y de la misma acaba de salir otra edición. Su poemario Sologuren de 2021, en Huerga y Fierro Editores, es a la fecha uno de los más comentados en el circuito literario. Y en el 2024, publicó el poemario Chifa de Lambayeque con Personaje Secundario y reafirmó su muy buen momento poético.

    En estas últimas semanas, la editorial Cepo para nutria presentó un poemario que Mirko Lauer publicó en 1978 con Mosca Azul: Los asesinos de la última hora. Es, efectivamente, un rescate. Pero es un rescate distinto, es uno que va hacia adelante y su presencia no solo habla del proceso poético de su autor, sino también es un testimonio crudo y festivo de época (a saber, las revueltas sociales). Entre el discurso barroco y la calle, entre la forma y el desorden de la sustancia anímica, entre el horror y la música, Los asesinos de la última hora exhibe ese mágico poder de reafirmar al lector, ya sea ante la vida o ante la poesía, que no es poco para estos tiempos de prisas.

    La República conversa con Mirko Lauer.

    -¿Por qué decidiste republicar Los asesinos de la última hora?

    -Bueno, yo no lo decidí. Lo decidió José Carlos Yrigoyen dentro de esta corriente actual de rescatar viejos libros y sospecho que también en rescatar viejos literatos.

    -Tengo entendido de que ya agotaste edición.

    -El modelo de negocio ahora es sacar libros de tirajes pequeños y buscar cosas antiguas. Como han pasado 40 años, ya hay una generación que no conoce el libro y es como si fuera nuevo.

    -En Los asesinos de la última hora se respira mucha juventud, igualmente en las otras cosas que haces en lo literario.

    -Es una obra que ha ido cambiando con el tiempo, ¿no es cierto? Entonces, más que juvenil, yo diría que son cosas viejas que se presentan como una novedad. Creo que ese no es tanto un arte de la poesía o de la literatura, ese es un arte del diseño. Involuntario en mi caso porque no soy diseñador, pero hay cosas del siglo XIX, de comienzos del XX, que de pronto uno las mira y siente ah esto es moderno o es actual. A mí me recuerda a un amigo de la universidad que tenía una barba hindú. Todo el mundo decía qué viejo se le ve, qué viejo está. Y él respondía aquí donde me ven, con el paso del tiempo se me va a ver mucho más joven que ustedes. Y es verdad, la insólita y extraña barba hindú no envejeció, mientras que los juveniles rostros occidentales fueron plegándose al tiempo que pasaba.

    -Tus libros de poesía no se repiten, Los asesinos de la última hora está dentro de ese ámbito, pero creo que debió sonar más cuando salió. Tiene la formalidad del sesenta y la intensidad del setenta.

    -Vamos a robarle unos minutos a la película que está haciendo Mario Pozzi-Escott sobre mí. Él hace estas películas monográficas. Hizo de Sologuren hace poco. En un momento le dije lo siguiente: desde el inicio, mi poesía no fue una poesía de éxito, no fue una poesía aceptada en el grado que a mí me hubiera interesado, era una poesía que era tolerada en las ligas de la poesía joven reconocida, pero tolerada es la palabra clave ahí. Y yo creo que mi respuesta a eso fue el experimentalismo, fue hacer poemarios antisistema. Yo no era tan claro en eso cuando los escribía. Con la edad es que me doy cuenta de que, con una poesía más convencional, no hubiera atraído la atención.

    -No entiendo cuando dices tolerado. Pienso en la antología de 1967 Los nuevos de Leonidas Cevallos. No se puede entender la poesía peruana de las últimas décadas sin ese libro y tú estás ahí.

    -Tenía una buena amistad con Julio Ortega, vamos a ponerlo así. Porque si miramos los poemas míos que están en ese libro, tampoco me parecen muy interesantes. Son unos ejercicios juveniles y yo no los hubiera metido. La verdad es que no hubiera metido la mitad de lo que había ahí. Está bien que cites ese libro y lo traigas, porque ahí están los poemas de Carlos Henderson. Carlos Henderson nunca ha sido muy conocido, Carlos Henderson nunca ha sido muy reconocido, los poemas de esa antología no son nada especial, pero a lo largo de los años, Carlos Henderson hizo, ha hecho y está haciendo seguramente mientras hablamos, una obra poética importante. Esto no es un drama personal de Henderson o mío. Yo creo que esta es una forma de apreciar la poesía de lo peruano de alguna manera. Javier Sologuren vivió bastante puesto de lado en comparación con Romualdo, que tenía una religión; Blanca Varela tenía un género, incluso Sebastián Salazar Bondy tenía un activismo, y Jorge Eduardo Eielson. Es recién cuando Abelardo Oquendo empieza a escribir de Sologuren que la gente para la oreja. Esta dureza del medio poético peruano para darle a las cosas su verdadero peso es perfectamente natural. Yo supongo que sucede en otros países y en Perú ha sucedido con la vanguardia, ha sucedido en un montón de lugares. Es una explicación bien larga para decir por qué mis libros no se parecen los unos a los otros, porque son como grandes avisos luminosos que dicen lean mi poesía.

    -Si bien hay experimentalismo en Los asesinos de la última hora, hay del mismo modo mucha calle.

    -Es un libro de la calle, de la esquina, efectivamente, ha sido impreso a 20 metros de la Plaza 2 de Mayo. Es mi libro más vitalista.

    -Entonces, de haber sonado más, te hubieses evitado muchos prejuicios a tu obra poética.

    -Por supuesto. Ha habido un prejuicio de una persona que no ha sido muy popular, que no ha sido muy simpática, que no ha sido buena para las relaciones públicas, que se ha dedicado a muchas cosas que no son la poesía, que la ha abandonado. Pero eso pasa con todo el mundo de alguna manera.

    -Dices lo que piensas.

    -Es mi único capital. Qué voy a decir si no digo lo que pienso. Estoy entrenado a opinar todos los días. Yo no vivo cómodo en la notoriedad, yo vivo cómodo en la polémica.

    -¿Qué piensas de Hora Zero hoy?

    -Leí con mucho gusto el libro sobre Hora Zero de Yrigoyen y Torres Rotondo. Los de Hora Zero son mucho más entretenidos que los engolados poetas de los 60. En el libro se les ve divertidos, siempre estaban haciendo cosas. Jorge Pimentel siempre ha sido un buen poeta, a mí me gustó Kenacort y Valium 10.

    -¿Está en crisis la poesía peruana actual?

    -No estamos en crisis, hay gente muy buena. El ingreso de las mujeres a la poesía ha sido una especie de vitamina para toda la poesía peruana, ahí están Rossella Di Paolo, Roxana Crisólogo, Teresa Cabrera. Cuando Diego Bardález hizo la selección de 14 poetas para el Hueso Húmero anterior.

    -¿La selección de jóvenes poetas del norte?

    -No, en el número tras anterior. Los de Puno son realmente de un nivel, de una calidad, de una fuerza que los del norte no tienen. Veo una presencia cultural más autóctona que lo criollo, que también es autóctono si quieres. Ahí siento que hay cosas que, definitivamente, se están empezando a mover. La poesía peruana está como está el arte amazónico en este momento.

    -¿Y en dónde ves crisis literaria?

    -En donde veo crisis es en la narrativa, desde Canto de sirena de Gregorio Martínez no leo nada bueno en novela y desde el último libro de cuentos de Guillermo Niño de Guzmán no hay algo de la misma calidad.

    -Para escribir tus columnas, estás muy pendiente de lo que pasa en Perú. El arte y la cultura están siendo censurados en este gobierno. ¿Has visto antes algo así?

    -Lo que estamos viviendo ha pasado antes. La parte negativa ha pasado desde Sánchez Cerro hasta Fernando Belaúnde, que es una época negra. Y la parte positiva ha sido antes, desde los años 15 hasta la crisis de los 30 este era un país lleno de vitalidad. No es casualidad, mi tesis de doctorado es sobre la vanguardia y la poesía vanguardista, porque es una época vital. Ahora hay una negrura de la política que se contagia a lo literario y a lo cultural. No hay duda al respecto.

    -¿Y qué se viene?

    -Creo que avanzamos hacia un nuevo periodo, lo que fue el periodo del año 22 hasta el año 30, que va a ser un periodo de rebelión cultural de lo indígena, de rebelión cultural de lo andino y de lo amazónico. Va a tener facetas políticas muy fuertes, porque será sobre todo una rebelión cultural. Ya estamos escuchando los primeros temblores.

    -Volviendo a Los asesinos de la última hora. ¿A qué querías que el libro se parezca?

    -Quería que se parezca al guaguancó. Quería que sea un libro tropical. El libro se vendió, pero la crítica no se interesó mucho. Si haces libros como Santa Rosita y El péndulo proliferante vas a entender que los críticos están un paso detrás, y los críticos no están esperando que llegues para hablar de ti, los críticos te vieron pasar y están en otras cosas.

    -Desde hace un tiempo, se nota que tienes muchos lectores jóvenes. ¿Qué encuentran en tu poesía lo que no en otros autores?

    -A los jóvenes les gusta la novedad, lo distinto y, de alguna manera, el haber estado entre bambalinas tanto tiempo, con los grandes poetas de la generación del 60, fallecidos prácticamente todos, o fuera del negocio, ha ocasionado que los jóvenes hagan un barrido con la mirada y han dicho bueno y qué queda, qué hay, y entonces lo que queda es lo novedoso. Suena como una paradoja, pero así es. Yo creo que buscar lo que no fue buscado es un signo de los tiempos en las letras ahora.

    -¿Eres un poeta listo para el remake?

    -Así es y que está escribiendo cosas que sintonizan con la época. Siento que mi obra ha renacido. Me sigo viendo raro con estas reediciones 40 años después.

    -¿Recuerdas en qué estado anímico lo escribiste?

    -Sí. Estaba dedicado a escuchar a Héctor Lavoe, a Celina & Reutilio y había entrado en contacto con el Grupo Folklórico y Experimental y su disco famoso Lo dice todo. La cosa latina dura era lo que realmente me interesaba en ese momento.

    -Estabas desatado.

    -Totalmente desatado. El libro se concibió como letras de canciones tropicales. Llegué a leerlo, no a cantarlo, porque la carne es débil. En términos de la forma, eso no lo sabía yo entonces y lo sé ahora que he visto la segunda edición. El libro, siendo chiquito, tiene una enorme deuda con Langston Hughes y Nicolás Guillén. Es decir, los ritmos de la poesía negra y lo que después con el rap se volvería la irreverencia. Mario Montalbetti lo dice en el texto de la solapa con gran discreción: aquí tenemos a un fundador del rap peruano. Es un libro rapero.

    -¿No tienes problemas con decir que es un libro rapero?

    -Ninguno. Es mejor que decir es un libro ratero.

    Fuente: Diario La República

  • Alberto Cendra: “Mi pasión por el periodismo y la prensa sigue exactamente igual”

    Consultor de medios y fundador de diarios, Alberto Cendra presenta “Mosqoy”, muestra fotográfica que aparte de estética, es también una clara denuncia ante la desaparición de nuestros espacios naturales. “Hay que reconocer que los medios de comunicación en los últimos 40 años han ido cayendo en la facilidad del dinero. La publicidad es el cáncer del periodismo”.

    En el mundo periodístico peruano, el nombre de Alberto Cendra es una leyenda. Cendra ha estado en muchos medios peruanos y extranjeros en calidad de consultor. Lo que pocos sabían, era que Cendra nunca dejó de cultivar la pasión de su vida: la fotografía. Entró al ruedo en el 2022 con la muestra Foraster en la librería La Rebelde y este 2025 expone su tercer trabajo, Mosqoy (sueño o fantasía en quechua), en el Centro Cultural Inca Garcilaso. La República conversa con Alberto Cendra.

    -Has sido parte de muchos medios importantes a lo largo de tu vida. ¿Se siguen manteniendo los principios del periodismo?

    -Cuando comencé en el periodismo, en los 70, peleábamos por nuestros principios.

    -¿Y esos principios los ves ahora?

    -La respuesta es no. Crudamente no. Tristemente no. Han pasado muchas cosas. El periodismo es un oficio más allá de tener un título universitario, hay una pérdida de los valores éticos. Pienso en esos directores de diarios que lucharon y se esforzaron contra regímenes en las décadas del 60 y del 70. Muchos de ellos fueron deportados, como Francisco Igartua, Enrique Zileri, Jorge Flores Lamas, quien ajeno a la idea que podía tener, defendía principios. El mismo Sofocleto también fue deportado. Lo que estamos viendo es una devaluación del trabajo periodístico y no estoy hablando únicamente de Perú. Ha habido una especie de gran devaluación ética, si quieres tú llámalo facilidad.

    -Naciste en Lima y viviste en España. Estudiaste en la Guasch Coranty, Escuela de Artes de Barcelona, y te graduaste en fotografía. ¿El periodismo te alejó de la fotografía?

    -Yo tenía ilusión de hacer fotografía y terminé haciendo otra cosa. Es algo de lo que no me arrepiento. Hoy no podría fotografiar como fotografío si no hubiera atravesado todo este proceso, si no hubiera tenido la oportunidad de poder trabajar en lo que es empujar el área comercial desde un medio, sin meterte dentro del medio para trabajar directamente con aquel periodista que se está rajando el cuero para terminar una nota. Tú ves mis fotos y voy a intentar que te quedes la mayor cantidad del tiempo posible delante de la foto. Esa es una herencia del trabajo periodístico, cuando teníamos que diseñar propuestas periodísticas para que el lector se quede el mayor tiempo posible delante de la página.

    -Cuando uno ve las fotografías de Mosqoy, hay que estar muy atentos a los detalles. El blanco y negro ayuda mucho a esa conexión.

    -El blanco y negro es el temperamento de mi fotografía. Si algo me enseñaron los profesores de la Guasch Coranty, era que la cámara la tomabas de a pocos. Lo que más estudiabas era arte. Yo fui negado para dibujar y pintar. Con el blanco y negro cuento mejor mi historia. No puedo expresar lo que siento en color.

    -Empezaste a exponer en el año 2021.

    -He estado 50 años sin mostrar mis fotos.

    -Últimamente, la fotografía depende mucho del aparato y no tanto de la sensibilidad del fotógrafo.

    -Para mí, el aparato es absolutamente relativo. Hay fotos mías que han sido expuestas, valoradas y compradas, y las he hecho con mi teléfono. Era la herramienta que me daba la oportunidad en ese instante. No tenía mi cámara a la mano.

    -Tú fotografía requiere de mucha paciencia.

    -Acompañarme a fotografiar puede volver loco a cualquiera.

    -Tú haces un solo disparo, ¿no?

    -Solo uno. Espero con mi encuadre el tiempo que sea necesario. Cuando hago fotografía, viene conmigo todo el arte que vi en mi vida, todos los museos que visité. Ansel Adams es un fotógrafo que empecé a seguir desde los 16 años. Su fotografía me cautivó.

    -¿Qué fue lo que te llevó a exponer?

    -Los responsables fueron Fernando Ampuero y Jero Gonzales. Vieron mi trabajo y lo que me dijeron me llevó a asumirme como fotógrafo. Ellos consideraron que lo que estaba haciendo iba más allá de si me consideraba artista o no. La fotografía siempre me ha acompañado. Cuántas veces le he dicho a gente que llega al periodismo y al diseño después de muchos años que esto es como montar bicicleta. Yo no he hecho nada diferente de lo que dejé cuando tenía 21 años.

    -¿Cómo ves a la fotografía peruana contemporánea?

    -Hay un resurgimiento de una foto que te lleva a los 50 y los 70. Hay una intención por contar historias. Por ejemplo, pones las fotos de Musuk Nolte en cualquier museo y te das cuenta de que es un fotógrafo peruano. Tiene la cualidad del chino Domínguez, quien sacaba de ti aquello que no querías mostrar. No todos tienen ese talento y Musuk lo tiene.

    -Tu obra aparece en un buen momento de la fotografía peruana.

    -Tengo seis muestras entre individuales y colectivas en dos años, es algo que agradezco. Yo solo quería ser fotógrafo, no buscaba exponer.

    -Mucha gente te recuerda como consultor de medios.

    -Yo quería hacer periodismo y España no me dio la oportunidad. Me la dio en Perú Enrique Zileri, aunque de otra manera. Si yo no hubiera pasado por Caretas, hubiera sido imposible para mí crear un Trome, crear un Canal N, un Somos, o formar un equipo humano para crear periódicos en Polonia, Croacia y África. Guardo cariño por La República, en donde estuve. Uno siente orgullo de lo que ha hecho, pero más orgullo siento por la cantidad de puestos de trabajo que he creado en mi vida. A ti te dan las llaves de un Ferrari y puedes hacer con el Ferrari lo que te parezca mejor, pero no puedes vender el Ferrari. Eso es ser un consultor.

    -El periodismo es demandante y nunca perdiste tu pasión por la fotografía.

    -Mi pasión por la fotografía no cambió nunca en mi vida. Hoy en día tengo la oportunidad de poder disfrutarla directamente y mi pasión por el periodismo y la prensa sigue exactamente igual. Yo me puedo sentar a debatir temas de prensa ahora mismo, con la misma intensidad que lo hacía 20 años atrás.

    -¿Sigues atento a la prensa?

    -Totalmente. Estoy mirando hacia dónde va, mirando en qué se puede convertir y esperando que aparezca una generación nueva de publishers y de editores que lleven a la prensa al respeto de la opinión pública que tenía hace 60 años atrás.

    -Hace un momento hablamos de los principios del periodismo.

    -El periodismo es una droga. A mí me costó dos matrimonios. Vas a poner todo por detrás de lo que tienes que hacer, no importa el espacio que ocupes dentro del mundo del periodismo. No se trata de ego, ni el ego de decir yo lo hice o yo estuve ahí. Me acuerdo cuando yo enseñaba en la universidad un curso llamado Desarrollo de proyectos periodísticos y el porcentaje de estudiantes que querían ser periodistas era mínimo. Entonces, ¿qué hacéis aquí? ¿Qué hacen ustedes acá? Si tú quieres ser la persona que maneja prensa en una compañía minera, estás mal conmigo porque tú eres mi enemigo, porque tú vas a querer doblegarme a mí, tú vas a querer doblegar mi voluntad como periodista, vas a querer doblegar mi voluntad como medio de comunicación y utilizarás el dinero, las influencias para moverme de sitio. Hay que reconocer que los medios de comunicación en los últimos 40 años han ido cayendo en la facilidad del dinero. La publicidad es el cáncer del periodismo.

    -Mosqoy parte de una fotografía que hiciste a la laguna Pachaya de Ayacucho. La fragmentas y creas su cualidad onírica. Pero Mosqoy es también denuncia.

    -Nosotros no somos conscientes de lo que día a día vamos perdiendo. He visto desaparecer glaciares delante mío a lo largo del tiempo. No es justo. Esta exposición sale de una sola foto. Vemos en su forma aves, rostros, libélulas. La naturaleza nos dice que la cuidemos. Somos conscientes recién cuando perdemos las cosas. Espero que Mosqoy contribuya a despertar consciencia.

    Fuente: Diario la República

  • El ICPNA presenta la edición XXXVII del Festival Internacional Danza Nueva

    La programación va desde este 10 de julio hasta el 9 de agosto del 2025.

    Del 10 de julio al 9 de agosto regresa el más longevo festival de danza contemporánea de nuestro país, el Festival Internacional Danza Nueva que en su edición número 37, llega con siete poderosos espectáculos que combinan la virtud de la experiencia con la frescura de nuevas generaciones de un arte que a través de treinta y siete ediciones sigue encandilando a su público.

    En esta oportunidad, inaugura el festival la Hevia Dance Company con una obra comisionada por el ICPNA para abrir esta edición. Romeo y Julieta es una reinterpretación del clásico ballet compuesto por Serguéi Prokofiev. Romeo y Julieta se presenta los días 10, 11, 12 y 13 de julio.

    Los días martes 15 y miércoles 16, sale a escena el elenco de Dactilares Perú con ¿Mal yo! Afrontemos la verdad, con la dirección de Fany Rodríguez y Juan Pablo Lostannau. Esta obra nos invita a reflexionar sobre la salud mental y cómo no es tomada debidamente en cuenta en este país.

    Desde México, la compañía Cuatro por Cuatro vuelve este año a nuestro país con el montaje de El cuerpo vacío, de Shantí Vera. La pieza de danza creado para la celebración del décimo aniversario de la compañía, encarna a la perfección la impronta del grupo, el cual define al cuerpo como el espacio perfecto para sentir, pensar y encontrarse con uno mismo. Las funciones son el viernes 18 y sábado 19.

    Continúa la programación, la Compañía Danza PUCP con La cosa en sí, coreografía de Lisi Estarás y dirigida por Pachi Valle Riestra. Estrenada en el 2024, aquí las intérpretes escarban en los distintos tiempos continuos de un lenguaje físico propio, emocional y contundente. Se presenta el miércoles 30 y jueves 31.

    Los días sábado 2 y domingo 3 de agosto se presentará la Escuela Atmósfera, con la pieza titulada Ultramar, de Cecilia Borasino. Esta es definida, usando términos junguianos, como el camino del héroe, representado en diversas facetas del ser humano: el ego, la sombra, el inconsciente colectivo.

    Del cuarto rojo es la pieza unipersonal de Yvonne von Möllendorff, que estará en escena los días martes 5 y miércoles 6 de agosto. Esta performance multimedia es un homenaje a la obra del artista visual peruano Rafael Hastings con música de Manongo Mujica, que nos trasladará a un mundo más allá de lo real/cotidiano.

    Finalmente, un gran espectáculo, Vacío, clausura el festival los días 8 y 9 de agosto. Esta es una pieza de Morella Petrozzi y Claudia Odeh. En este montaje se crea una atmósfera escénica que fusiona la danza y el performance, inspirada en la novela Siddhartha (1922) del alemán Hermann Hesse.

    Como también es costumbre, las compañías ofrecerán clases maestras en el Auditorio ICPNA Lima Centro, las cuales estarán publicándose en la página web: cultural.icpna.edu.pe.

    Información importante:

    XXXVII Danza Nueva: Festival Internacional de Danza

    Del 10 de julio al 9 de agosto del 2025

    Lugar: Auditorio ICPNA Miraflores (espectáculos) y Auditorio ICPNA Lima Centro (clases maestras)

    Horario estelar: 8:00 p. m.

    Entradas a la venta en Joinnus: https://bit.ly/4nmHjFO

    (NdP).

    Fuente: Diario La República

  • El poeta del apocalipsis: una fractura llamada Guillermo Chirinos Cúneo

    Guillermo Chirinos Cúneo fue uno de esos pocos seres excepcionales llamados poetas, marcado por la genialidad e incomprensión. A 26 años de su muerte, un nuevo tomo de su poesía inédita se publicará este año: El presidente de las naciones congeladas. Motivo suficiente para revisar su vida y obra.

    Guillermo Chirinos Cúneo atravesaba la ciudad con sus poemas bajo el brazo, era visto errático entre el Callao y el centro de Lima, con la descomunal fuerza que solo posee un poeta iluminado, con la rabia del marginado y la exaltación de saberse elegido. Fue un ser excepcional, una fractura en la tradición poética peruana, adscrito a la generación del sesenta, junto a otros mitos como Lucho Hernández y Javier Heraud.

    Vivió entre clínicas psiquiátricas y la casa de su madre, acosado por la esquizofrenia, hasta que perdió contacto con la realidad, pero nunca dejó de escribir. Un nuevo tomo de la poesía de Guillermo Chirinos Cúneo se publicará este año: El presidente de las naciones congeladas.
    Guillermo Chirinos Cúneo (1946-1999) nació en Lima y murió en La Punta. Su hermana Aída cuenta que el poeta era un “palomilla”, gran cinéfilo —afición que compartía con su hermano menor, José—, disfrutaba los atardeceres en la playa y jugar al fútbol. Rodolfo Hinostroza lo recuerda como “un muchacho de ascendencia italiana, blanco, alto, muy guapo, con una inquietante mirada fija y penetrante, siempre con terno azul y corbata, y peinado a la gomina”. Cuando Guillermo Chirinos Cúneo caminaba por el Jirón de la Unión, recuerdan quienes lo conocieron, las chicas quedaban embelesadas con su presencia. No pasaba desapercibido. Postuló a San Marcos sin éxito, pero frecuentó los círculos literarios de su época, donde se codeó con Juan Ojeda, César Calvo, Juan Gonzalo Rose, Manuel Scorza, Marco Martos e Hildebrando Pérez.

    Fue un genio, pero también un pata de barrio, un amigo, un hijo de familia. Fue un escritor excesivo, pero sobre todo fue un lector voraz: Rimbaud y Baudelaire figuran entre sus autores predilectos. De los peruanos, le gustaban Antonio Cisneros, Vargas Llosa, Calvo y Martos, de acuerdo a la última entrevista que dio para el suplemento cultural de El Peruano en 1993.

    Es conocida una deliciosa maldad perpetrada por el vate: era 1964, el poeta Rodolfo Hinostroza acababa de regresar de Cuba, a donde había viajado para estudiar literatura y terminó desencantado del régimen castrista. Hinostroza se hospedó en un piso en el jirón Coca (hoy Carabaya), el cual pertenecía a la familia de Calvo, mientras buscaba trabajo. Un día, a las 11 de la mañana, Guillermo Chirinos Cúneo toca la puerta y pide hablar con él. El visitante se sentía un genio, pero había escuchado que un joven poeta, mejor que él, había regresado para destronarlo. “¿Con esta máquina escribes tus poemas?”, preguntó de pronto, tras dar vueltas por la habitación. Ni bien Hinostroza le confirmó, “la levantó con las dos manos por encima de su cabeza y la estrelló contra el piso”, tal y como está consignado en su libro sobre poetas
    Pararrayos de Dios (2012). A pesar de ello, la amistad pudo soportar este incidente.

    Aunque en vida solo pudo publicar Idiota del Apocalipsis (1967) —con la ayuda y edición de su madre, Aída Cúneo Navach, mientras convalecía en la clínica San Isidro—, el pequeño libro resultó magistral. “El poema entonces quería morir. La primavera nocturna lo llevaba hasta un viento de túnicas y muerte, pero sucede en nuestras ramas que corrimos huyendo de los lechos: volamos casi sobre esas hierbas de la noche, vociferaríamos quizá a muchos parques de Lima la caída de nuestros ciegos dulces gatos cimarrones”. Versos así parecían venir de una voz interior, con ritmo agresivo, lleno de erotismo y libre de prejuicios, de una rara y oscura belleza.

    Veamos un poco más:
    “Mis colmillos de perro echando baba, / mis globos de rey marciano en su castillo, / mis pelos de lobo helado en brujos cráteres lunáticos, /
    derrumbaban, / calor de espuma, vapores / derrumbaban, / sobre la ola de tu vientre blanco, / estallando en bocas de geranio, / derrumbado, / bordoneado de espumas negras y de vahos”.

    Idiota del Apocalipsis pasó desapercibido para la prensa cultural, pero encontró entre los jóvenes a sus principales lectores, quienes lo compraban a 50 soles en las librerías del centro. Tras la publicación de esta plaquette, Guillermo Chirinos Cúneo llevó una vida solitaria y ausente de los círculos literarios, ensimismado, pero escribiendo. “Ser poeta es algo muy duro. Resulta al fin y al cabo muy duro, pero francamente prefiero mi soledad, la necesito. El mundo me resultó tan disoluto, me desilusioné tanto de la forma y esencia de la vida, que terminé refugiándome en mí mismo», dijo sobre su aislamiento en la citada entrevista.

    El escritor Armando Arteaga fue gran amigo del hermano de Guillermo, a quien llamaba cariñosamente Pepe y con quien recorría los cafés y bares de la bohemia limeña. A través del hermano, se conocían las pocas noticias del poeta, como su estado de salud, sus tratamientos y su persistencia en la escritura, bajo la protección de su familia. “Pepe siempre me traía alguna mala noticia. ¡Enfermó! Lo habían metido en la clínica San Martín, o en la San Isidro. Cada vez que empeoraba, era más difícil la comunicación con él. Pepe se quedaba callado y no hablaba más. Había que sacarle las palabras en horas de conversación sobre otros temas. ¡Está escribiendo! ¡No recibe visitas!”, relata Arteaga.

    A mediados de los noventa, Arteaga visitó a Guillermo Chirinos Cúneo en la clínica para presentarle a Josemári Recalde (1973 – 2000), autor del poemario Libro del Sol, quien era aficionado a su obra y pensaba hacer una tesis de grado sobre él. En ese momento, Guillermo Chirinos Cúneo le entregó a Arteaga una copia de El guerrero del arcoíris (2021) sin conocer la potencia y repercusión que tendría casi tres décadas después. Por aquel tiempo, Guillermo Chirinos Cúneo solía regalar sus poemas y, según señala Arteaga, muchos cuadernos se perdieron en plena época del terrorismo, cuando los hermanos fueron a la Base Naval del Callao para entregar sus versos. Tenían miedo a que se les detuviera por el contenido de los mismos. El guerrero del arcoíris durmió entre otros documentos hasta 2021, cuando Arteaga entregó el manuscrito a la editora Cecilia Podestá, durante la multitudinaria marcha contra Manuel Merino, en medio de bombas lacrimógenas. El libro fue publicado en 2022 por la editorial de Podestá, Máquina purísima. Lo recordamos: fue un suceso literario. Es precisamente con esta editorial que saldrá El presidente de las naciones congeladas en el próximo semestre.

    “Allí, donde el misterio pinta máscaras sobre el cristal de la intimidad, sembraste el amor. Invocaste la magia de tu niñez y fuiste recompensado. Frente a los espejos del mar, rompiste tus sueños. Esclavo del porvenir, prisionero sujeto por las cadenas del pasado, fuiste rey por un día”. Los versos descubren a un escritor en su madurez literaria, más humano y atacado por la melancolía, a corazón abierto.

    “Sueños placentarios coronaron mis delirios. Ángeles purísimos dispusieron el blanco manto de mi miedo. Dios fue una estrella, y mi pánico sembró la locura con la despedida de la luz. Soy un maldito, me dije, hoy me redimo y las estrellas pintan mi adiós sobre el fuego de mi delirio; los sueños ayudan a pensar la luz”.

    El guerrero del arcoíris tiene, además, momentos extremos. Guillermo Chirinos Cúneo se reconoce como genio, nos habla desde el interior de su arte y llega a momentos de lucidez donde parece salir del delirio y vuelve, ensimismado: “Comprendí los arquetipos, los sueños, el caos, y me volví loco. Me mecí en la bruma de las estrellas y vinieron a mí sapiencias lejanas de la locura. Adoré la belleza de la humanidad y mi sexo sembró el dulce equilibrio de la vida. Viví un sueño: la libertad de ser justos. Sentí el hastío de las poderosas fuerzas del instinto y la inconclusa prisión de los mitos. Y mi padre, que lleva la señal de Caín, no me comprendió. Yo había visto la luz”. El poeta era consciente de su madurez, había «llegado a comprender el alma humana, mi corazón, mi mundo interior, mi lúcida desaparición de lo desconocido».

    “Tu vida, su sueño, su redención imposible, tu cuerpo condenado a vagar por los acantilados. Buscaste una señal blanca y pura en los pomos prohibidos de la vida. Descubriste que nunca encontrarías las palabras que rompen las cadenas. Ahora que has roto tu sueño, contempla el espejo. Supe que pisaste la arena y que tus huellas fueron pétalos azules”, se lee en otro magnífico verso, que trasluce su autenticidad y nos deja ver el interior de un delirante corazón. Infiernos y cielos (1962), Rojos y Nocturnos (1964), Celestes y oscuros (1966), Eneas XX (1985), son otros libros que escribió Guillermo Chirinos Cúneo durante sus internamientos en la clínica, tal y como nos dice Arteaga. En 2023 se publicaron sus poemas reunidos, en Lumen y con la curaduría editorial de José Carlos Yrigoyen, con libros como Caminante en la ciudad (1964-1967) —cuyo manuscrito, se decía, había sido destruido—, Canción de Otoño (1979) y Madrigal (1990). Esa edición de la poesía reunida de nuestro autor puso a disposición de los no pocos interesados (casi todos jóvenes) una obra que se había convertido en todo un enigma.

    Habría que prestar atención al escenario en el que Guillermo Chirinos Cúneo se forjó. Su relevancia de hoy también nos brinda la oportunidad de apreciar la real magnitud de la poesía peruana escrita en los sesenta y setenta, periodo al que tendríamos que calificar como los años maravillosos (no olvidemos que la tradición poética peruana está considerada entre las mejores del mundo). En ese par de decenios, se publicaron muchísimos poemarios y casi todos exhibían la marca de agua de la calidad. El excelente momento de la poesía peruana actual, por cierto, está nutriéndose de la poesía de esa etapa.

    Fuente: Diario La República

  • FIL Lima 2025: Universitario exhibirá la camiseta crema de Mario Vargas Llosa

    El Nobel de Literatura 2010 será recordado con una exposición especial y un gesto emotivo para los hinchas cremas: la entrega de su camiseta de Universitario de Deportes.

    Durante la conferencia de prensa de la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima), Ricardo Muguerza, presidente de la Cámara Peruana del Libro (CPL), adelantó que esta edición rendiría varios homenajes a Mario Vargas Llosa. Pero lo que aún no había dicho es que una de estas actividades será especialmente emocionante para los hinchas de Universitario de Deportes.

    El año pasado, los fanáticos del fútbol encontraron en la feria un espacio para celebrar su pasión, y este 2025 no será diferente. En una entrevista con Radio Nacional, Melissa Pérez, directora cultural de la CPL, confirmó que se contará nuevamente con un stand dedicado a la ‘U’ y anunció que, entre las grandes sorpresas, estarán la presentación de los libros Nobel crema y La noche de Alianza Lima, este último pensado para los seguidores del club íntimo.

    Y, por si fuera poco, Pérez compartió una novedad que promete ser el acontecimiento del día en la feria. “Me comentan que están coordinando con la familia de Mario Vargas Llosa para entregar su camiseta de Universitario en una ceremonia especial”, indicó. «La van a exhibir posteriormente en el museo que tienen en el Estadio Monumental».

    Homenajes a Vargas Llosa en la FIL Lima
    Una de las principales atracciones en la FIL Lima será El método Vargas Llosa, una exposición inmersiva sobre la vida, obra y legado del escritor. La muestra incluirá objetos personales, manuscritos y esquemas de sus novelas más importantes. Además, se han previsto otras actividades dedicadas al Nobel de Literatura 2010, quien falleció en abril.

    Por ejemplo, la editorial Planeta prepara dos presentaciones. Por un lado, el 19 de julio se lanzará Vargas Llosa: El escribidor y la vida, de Daniel Mordzinsky, una mirada única al autor a través de imágenes. Por otro, el 26 de julio se presentará oficialmente el libro biográfico Vargas Llosa, su otra gran pasión, de Pedro Cateriano.

    Asimismo, Penguin Random House alista la presentación de La ciudad y los perros: biografía de una novela, de Carlos Aguirre, el 31 de julio. Se trata de un viaje por los secretos, polémicas y triunfos de la primera gran novela de Vargas Llosa.

    Mario Vargas Llosa y su pasión por Universitario
    Hincha confeso y socio honorario de Universitario de Deportes, Mario Vargas Llosa fue un ferviente seguidor del equipo crema durante toda su vida. En su autobiografía El pez en el agua (1993), cuenta que se enamoró del club desde muy niño y que su primer contacto con el equipo fue en 1946, cuando tenía apenas diez años.

    En diciembre de 2009, el escritor peruano celebró desde un palco en el Monumental el título nacional de la ‘U’ frente a Alianza Lima. Un mes después, fue fotografiado con la camiseta crema en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. «El más grande de la ‘U’ es Lolo Fernández, y otro de mis ídolos es ‘Toto’ Terry», recordó aquella vez ante la prensa.

    Por eso, no sorprendió que Universitario le dedicara un emotivo mensaje el 13 de abril de 2025, día en que se anunció su muerte:
    «Lamentamos profundamente el sensible fallecimiento de Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura, integrante de la Academia Francesa y socio honorario de Universitario de Deportes. Descansa en paz, Don Mario», publicó el club en X (antes Twitter).

    ¿Cuándo y dónde será la FIL Lima 2025?
    La FIL Lima 2025 tendrá como país invitado a Italia, en celebración de los 151 años de relaciones diplomáticas con Perú. Se realizará del 18 de julio al 6 de agosto en el Parque Próceres de la Independencia, en Jesús María.

    ¿Dónde comprar las entradas para la FIL Lima 2025?
    Las entradas para la FIL Lima 2025 ya se encuentran a la venta en Teleticket. También se habilitarán módulos de venta en las inmediaciones de la feria. Los precios parten desde S/5 para estudiantes y docentes, mientras que los vecinos de Jesús María podrán ingresar gratis (de lunes a jueves sin incluir feriados) portando su DNI.

    Fuente: Diario RPP