Categoría: Cultura

  • ¡Orgullo peruano! Maido es elegido el mejor restaurante del mundo en el ranking The World’s 50 Best 2025

    ¡Primer lugar! Maido, el restaurante digirido por ‘Micha’ Tsumura hace historia y lidera el ranking The World’s 50 Best 2025. «Nuestro sueño es hacer a la gente feliz», expresó el chef.

    Maido es elegido el mejor restaurante del mundo en el ranking The World’s 50 Best 2025. El reconocido establecimiento peruano, ubicado en Miraflores y digirido por Mitsuharu ‘Micha’ Tsumura, se consagró con el máximo galardón en la prestigiosa lista de los mejores locales gastronómicos a nivel internacional.

    Mostrando un gesto lleno de alegría y dándose un efusivo abrazo, el equipo de trabajo de Maido subió al estrado de la ceremonia de los populares The 50 Best realizada este jueves 19 de junio en la ciudad de Turín, en Italia, para recibir el ansiado reconocimiento. “Muchas gracias”, dijo un emocionado Micha Tsumura, quien saludó al público presente que lo aplaudía a él y a todo su equipo.

    “Por favor, chicos de Maido. Sé que están viendo (este reconocimiento), esto es para ustedes. Esto también va para mi familia, mi padre, mi hermana. Muchas gracias”, señaló Micha mientras presentaba a los demás integrantes: César (Choy), Marjorie (Flores) y Mariana. “Estamos todos juntos”, señaló.

    Asimismo, Micha Tsumura recordó la función principal de su restaurante Maido que está a vísperas de cumplir 16 años de fundación.

    “Nuestro sueño nunca ha sido el de tener un premio, sino el de hacer a la gente feliz, de ofrecer hospitalidad. Creo que la gastronomía, la comida, la hospitalidad puede hacer cosas maravillosas, sueños realidad y hasta puede solucionar muchos problemas que parecen no tener solución”, sostuvo el cocinero.

    Maido fue elegido mejor restaurante de Sudamérica este 2025
    Maido no solo fue elegido como el mejor restaurante del mundo por el ranking The World’s 50 Best 2025. Minutos antes, el restaurante peruano, especializado en comida Nikkei, también logró el galardón a mejor restaurante en Sudamérica llevándose así los dos máximos reconocimientos por los que competía.

    Maido subió cuatro puestos respecto al The World’s 50 Best 2024
    Maido subió cuatro puestos respecto al ranking The World’s 50 Best 2024. El restaurante fundado el 2009 logró estar en el top 5 en aquella oportunidad.

    El local español Disfrutar, de Eduard Xatruch, Mateu Casañas y Oriol Castro, fue quien lideró el ranking el año pasado. En segundo lugar, estuvo el restaurante Asador Etxebarri, de Bittor Arginzoniz. En tercer lugar, estuvo el restaurante parisino Table by Bruno Verjus. El cuarto puesto fue para DiverXO, de Dabiz Muñoz.

    ¿Qué otros restaurantes peruanos están en la lista de The World’s 50 Best?
    Además del triunfo de Maido, la edición 2025 de The World’s 50 Best reconoció a otros tres restaurantes peruanos, consolidando a Lima como una capital culinaria de referencia internacional:

    • Kjolle (puesto 9): Dirigido por la chef Pía León, destaca por su propuesta basada en ingredientes autóctonos y sostenibles.
    • Mérito (puesto 26): Restaurante de cocina creativa con enfoque venezolano-peruano, liderado por Juan Luis Martínez.
    • Mayta (puesto 39): A cargo del chef Jaime Pesaque, combina técnicas contemporáneas con productos locales en una experiencia refinada.

    Este logro no solo celebra a Maido, también consolida el auge de la cocina latinoamericana en el escenario gastronómico mundial.

    Fuente: Diario RPP.

  • Roberto Ángeles: “El fútbol se convirtió en un recurso emocional para sobrellevar las penas”

    El director de teatro volverá a llevar a escena la obra Gol para celebrar sus cinco décadas de teatro. “En los 70 tuvimos grandes ejemplos de peruanidad”, declara.

    “Todo el mundo se identificaba con la selección peruana de Cubillas y Chumpitaz”, nos comenta Roberto Ángeles. El director celebrará sus cincuenta años en el teatro y ha pensado volver a llevar a escena una obra sobre el fútbol. “Es que se convirtió en una forma, en un recurso emocional para sobrellevar las penas propias”.

    Se mantiene optimista y sostiene que Perú ya superó otras etapas “de serios problemas de corrupción”. Por estos días, dirige un musical y, en el marco del estreno, nos habló acerca de ese encuentro entre el teatro y el fútbol.

    -¿Cómo ha reaccionado el público después de las funciones de Querido Evan Hansen?

    El público sale muy conmovido. Hay momentos en que se mueren de la risa y otros en que lloran. A pesar de que es una obra estadounidense con un formato más bien tipo Broadway, la verdad es que la dramaturgia está muy bien hecha y la música también. Entonces, cuando un producto es de calidad, puede venir de la China y todo el mundo se mueve.

    ¿Por qué elige Gol, una historia sobre el fútbol?

    Es una dramaturgia propia que, curiosamente, también toca este punto del abandono del niño y cómo tiene que afrontar casi solo el mundo, pero aislado con la fantasía del fútbol. Estrenaré Gol (inspirada en Historia de un gol peruano, de Alfredo Bushby), en febrero. Sabemos que el fútbol a los peruanos nos entusiasma muchísimo y, a pesar de que el fútbol a veces pasa por períodos…

    ¿Muy malos? Como estar eliminados, pronto, de las clasificatorias a un mundial.

    (Ríe) Sí, es verdad, a veces pasamos por etapas terribles, pero fíjate, en el mundial, la barra del Perú ganó el premio a la mejor hinchada. Y fuimos hasta Rusia, que queda al otro lado del mundo, a celebrar y a gritar.

    ¿Esas historias acerca de hacer lo imposible por ir a un estadio también inspiraron la obra?

    Sí, porque el fútbol, a pesar de todo, es una gran ilusión para mucha gente, ya que ver el fútbol de la selección peruana o de los grandes clubes da alegría. Yo recuerdo eso cuando era muchacho, en los 70, los ejemplares futbolistas que teníamos, como Héctor Chumpitaz y Teófilo Cubillas, que además de ser unos excelentes jugadores, eran unos caballeros y eran ejemplos de peruanidad, de entrega. Entonces, había esa unión entre entrega y afecto por el país, por la camiseta.

    Alberto Ísola nos dijo que su generación fue de “románticos” porque apostó por el teatro en un período difícil. ¿Pensó dejar Perú?

    Es que a veces ni siquiera hemos pensado mucho. Yo pertenezco a esta ciudad. No puedo decir que pertenezco a todo el Perú, porque no estoy en todo el Perú. Cuando hago una obra, me conmueve ver la reacción del público al que conozco, con el que he compartido mi vida. Les agradezco y vamos construyendo una convivencia, efectivamente con tropiezos, con errores, pero también con aciertos. Lo que yo celebro es la identidad que se produce cuando presento una obra. Que no podría ser si me fuera a vivir a otra realidad, quizá con mayor solvencia económica, pero sin esa identidad. Esa es mi idea, no todo el mundo la comparte, pero los que nos hemos quedado, entre ellos Alberto y yo, creo que es esa nuestra línea.

    Fuente: DIario RPP.

  • Luis Rodríguez Pastor: “Más pierde la generación del 50 al excluirlo que Nicomedes Santa Cruz al ser excluido”

    La aparición de “De ser como soy me alegro” nos regresa a una figura mítica de nuestra cultura en el centenario de su nacimiento. La República conversa con el editor Luis Rodríguez Pastor.

    La publicación de De ser como soy me alegro. Décimas y poemas (Fondo de Cultura Económica) de Nicomedes Santa Cruz (1925 – 1992) es, sencillamente, un acontecimiento cultural. Esta selección de textos de Nicomedes Santa Cruz, no es un rescate, es más bien un acto de justicia hacia una de las figuras culturales peruanas más conocidas del siglo XX. Por circunstancias ajenas al sentido común, no se disponía de los libros de un autor del que todos alguna vez hemos escuchado sus versos, su propio nombre y, del mismo modo, su leyenda. No estamos hablando de un autor al que se tenía que rescatar, sino de uno que merecía volver al ruedo en formato de libro. Hasta la aparición de De ser como soy me alegro, resultaba todo un deporte de aventura conseguirlos.

    ¿Quién no ha escuchado las décimas de Nicomedes Santa Cruz? ¿Acaso uno puede permanecer impávido ante la su festiva y crítica sabiduría? Un ejemplo: de “Oiga usté, señor dotor”, IV:

    “Ah, si no viene su esposa/no traiga usté a la querida,/mi mujer es resentida/ y le ofende cualquier cosa. /Y no pida resbalosa/ si el tono recién comienza. /Y quiero que se convenza/que los negros educados/ sin ponernos colorados/ conocemos la vergüenza”.

    La presente publicación, que reúne 150 décimas y poemas enmarcados en el periodo de 1949 a 1974, cuenta con la presentación del hijo de Nicomedes, Pedro Santa Cruz Castillo, y el prólogo, “Nicomedes Santa Cruz: la gesta de un poeta popular” del editor Luis Rodríguez Pastor. Es precisamente con Rodríguez Pastor con quien conversa La República sobre el legado y actualidad de Nicomedes Santa Cruz.

    -¿En qué escenario cultural, social y político regresa la obra de Nicomedes Santa Cruz?

    -Nicomedes Santa Cruz vuelve en el año de su centenario, de tal modo que estamos en un contexto festivo, conmemorativo. Esta es sin duda una gran noticia porque Nicomedes Santa Cruz ha estado dejado de lado, editorialmente hablando, durante años.

    -Y ahora regresa con todo.

    -Reaparece con dos libros, con De ser como soy me alegro, que reúne 150 décimas y poemas, bajo mi edición y la de Pedro Santa Cruz Castillo, publicados por el Fondo de Cultura Económica, y con la reedición de su libro de investigación La décima en el Perú, a cargo del Instituto de Estudios Peruanos, 43 años después de la primera edición también publicada por esta valiosa institución.

    -Se entiende que esta es una publicación para las nuevas generaciones y para los estudiosos de lo afro en Perú. Pero ¿consideras que es un error ver la obra de Nicomedes Santa Cruz solo en función de lo afro?

    -Nicomedes Santa Cruz es el afrodescendiente más importante del Perú, pero eso no significa que tengamos que circunscribirlo a un sector o a una población. Nicomedes escribe sobre muchos temas que tienen que ver con lo criollo, con las tradiciones, con el deporte, con las luchas anticoloniales, con las luchas políticas, de tal modo que es un personaje multidimensional. Además, no solamente aporta a través de la palabra, de la poesía, sino también a través del periodismo, de la difusión musical, a través del trabajo en la televisión, en la radio, de tal manera que es un personaje con el que muchos peruanos y peruanas se sienten identificados. La población afroperuana, en particular seguramente, pero la población peruana en general aprecia y admira a Nicomedes Santa Cruz.

    -Era una proeza conseguir sus libros siendo un autor que jamás cayó en el olvido. Editorialmente, tenemos la costumbre de dispararnos a los pies.

    -Efectivamente, hace mucho tiempo que Nicomedes no era reeditado. La última vez fue en el 2014 a cargo de la editorial El Nocedal, pero antes de eso habían pasado décadas desde la última vez que Nicomedes había sido reeditado. Sucede que en Perú tenemos una larga vocación por la orfandad y podemos darnos el lujo, dicho entre comillas, de dejar de lado u olvidar a algunos de nuestros más grandes maestros. Ahora este reencuentro es muy sonoro, es muy conmemorativo, este reencuentro editorial, quiero decir, y quiero creer que significa un punto de quiebre respecto de un vínculo que no debe volver a perderse.

    -Nicomedes Santa Cruz era un luchador, pero sus décimas al respecto no tenían un sentido ideológico. A todos les caía. ¿Cuál era su posición política?

    -Nicomedes fue un hombre de izquierda y lo dejó claro en distintas circunstancias, en distintos momentos. Ha tenido, de hecho, una participación política activa en 1962 al postular al Congreso con el Movimiento Social Progresista. Fue el primer afroperuano en postular al Congreso. Luego, años después, apoyó la revolución de Velasco. En sus letras, su discurso es muy claro, es un discurso rebelde, contestatario, antirracista, anticolonial, antiimperialista, no solamente “Talara, no digas yes”, sino “Congo libre”, “Yo soy revolucionario” y muchas décimas y poemas más. Que no haya aludido necesariamente a una doctrina en especial no significa que no haya tenido una posición política definida, la ha tenido y ha sido siempre a la izquierda.

    -La décima tiene esa característica que no tiene la poesía hoy: cuenta una historia y como lectura es entretenida. ¿Ahí crees que está la llegada de Nicomedes, cuya obra puede ser asimilada por todo tipo de público?

    -La décima es un género poético entrañable por su brevedad, por su sencillez, por su poder de atracción. Gracias a la rima, creo que Nicomedes supo encontrar un género a la altura de su carácter, a la altura de su perfil personal. Eso le da una enorme popularidad al ser un género asimilable a todo tipo de público. Eso puede haberle pasado factura, por ejemplo, a la hora de ser reconocido como escritor de gran nivel. Por ejemplo, nunca ha sido mencionado ni aludido como integrante de la generación del 50, a la que yo creo que debe de pertenecer. Más pierde la generación del 50 al excluirlo que Nicomedes al ser excluido. Creo que hay varias cuentas pendientes en cuanto al reconocimiento de su obra poética.

    -Desde hace unos años la cultura afro viene mostrando una mayor visibilidad. Creo que esta vuelta de Nicomedes permitirá que veamos con más atención a lo que se está haciendo. ¿Lo crees así?

    -La visibilidad de la cultura afroperuana es el resultado de una suma de iniciativas públicas y privadas, de instituciones, colectivos, las ONG, distintas iniciativas personales, y creo que esto viene trabajándose de manera, si bien inorgánica, cada vez más contundente. Es importante destacar que el aporte de la población afroperuana no se circunscribe únicamente a lo musical, a lo culinario o a lo deportivo, sino también por supuesto a lo intelectual, a distintos sucesos históricos y en general a la vida peruana de los últimos 500 años. Nicomedes es el principal representante de la población afroperuana y es el que contribuye seguramente de manera más decisiva a su visibilización, pero afortunadamente no es el único, al contrario, hay cada vez más rostros visibles que nos generan orgullo y que contribuyen a darle mayor atención al tema.

    -¿Qué te enganchó de Nicomedes Santa Cruz?

    -Yo nací en una familia vinculada con el movimiento afroperuano. Mi abuela es afroperuana y mi abuelo militó en el movimiento afroperuano junto a mi abuela desde los años 80, de tal manera que cuando yo nací ya estaba vinculado con la causa. En los años 90 descubro la poesía de Nicomedes Santa Cruz y ahora me genera inmenso orgullo, alegría, regocijo, contribuir decisivamente con la reedición de su obra, además al lado de su hijo mayor Pedro Nicomedes Santa Cruz Castillo.

    -Esta edición no nace de la noche a la mañana.

    -Este ha sido un trabajo que ha tomado mucho tiempo para la selección, para los criterios de edición, para la curaduría de cada texto y para los elaboración de una inmensa ficha técnica en la cual se da abundante información sobre cada décima y poema, su año de escritura, de presentación, los libros y discos en los que ha sido incluido, qué diferencias hay entre distintas versiones, qué dice Nicomedes sobre tal o cual poema, de tal modo que ha sido un esfuerzo gigantesco, monumental y que reivindico en tanto pone en valor la obra de Nicomedes con mayores y mejores herramientas. Ahora Nicomedes no solo se va a encontrar en las librerías de Perú, sino también en librerías de América Latina.

    Fuente: DIario La República.

  • Leila Guerriero: “Hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo”

    La última publicación de la reconocida periodista y editora argentina Leila Guerriero, “La llamada”, no solo está calificada como una obra maestra, es también una clase magistral sobre el ejercicio periodístico, un testimonio de su esencia que debe renovarse para no desaparecer.

    En La llamada (Anagrama, 2024), el último libro de Leila Guerriero, se cuenta la vida de Silvia Labayru, una joven argentina que en los años setenta fue víctima de la dictadura militar de su país. Como escenario de situaciones, es una historia de dominio público: no pocos tienen idea de lo que pudo pasar entre 1976 y 1983. En este orden de cosas, ¿qué de distinto le ofrece La llamada al lector informado? Pues bien, Leila Guerriero, al perfilar a Silvia Labayru, no solo ofrece las señas de una época de ideales y de resistencia, sino también expone un mural que revela las contradicciones de la condición humana. Silvia Labayru fue secuestrada y llevada a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), en donde fue torturada, violada y usada. Cuando creyó que había quedado libre de este calvario, fue víctima de la condena social por haber, precisamente, sobrevivido. Con esta historia, Leila Guerriero ha edificado una obra maestra del periodismo narrativo, actualizando tópicos antes no tocados y firmando, una vez más, el magisterio de su tersa escritura. Leila Guerriero conversa con La República sobre este libro y la situación del periodismo hoy.

    -¿Sientes que La llamada es tu libro mayor?

    -Es muy difícil evaluar algo así siendo yo la que escribió el libro. No pienso en cada libro, sino en el recorrido o el dibujo que van haciendo los libros en general. Si yo pensara que es eso que vos decís, creo que sería un poco injusto con el conjunto. Pero más allá de eso, yo no puedo meterme en lo que opinan los demás.

    -¿Cómo te llegó la historia de Silvia Labayru? ¿La estabas buscando?

    -El libro no lo estaba buscando y era un momento muy raro para hacer un libro. Era plena pandemia. Yo no estaba ni siquiera cerca de empezar un libro. Cuando termino un libro, no es que me ponga a pensar de qué será el siguiente. Los libros van llegando solos. Las historias de mis libros son historias que de alguna manera fui encontrando. Pero La Llamada fue propiciada por Dani Yaco. Él fue la persona que me puso en contacto con Silvia. Yo creo que él tuvo un gran ojo de editor. Él es fotógrafo y también fue editor de fotografía en El Clarín por muchos. Él nos puso en contacto a Silvia. Él no tenía idea de lo que iba a salir.

    -Sobre este periodo de la historia argentina, todos tenemos una noción de lo que fue esa dictadura. Tú estás muy informada de ello. ¿Qué te asombró para que veas lo nuevo en lo ya conocido?

    -No me sorprendí con las historias de los militares, es algo que muchos conocen en Argentina. Pero sí me asombré con lo que me contaron Silvia y otras mujeres acerca del estigma que vivieron como sobrevivientes. Eso sí me resultó muy asombroso. No pensé que este dedo acusador pudiera señalar a gente que había salido de un sitio tan espantoso y mucho menos por parte de sus excompañeros de militancia. Yo no soy una persona cándida, soy periodista y los periodistas estamos informados de todo lo que pasaba dentro de la ESMA, de lo que hacían los militares o dejaban de hacer, de la situación de las abuelas de Plaza de Mayo. No puedo creer que te torturaron estando embarazada de cinco meses, qué bestialidad. Yo ya sabía que hacían esas cosas.

    -Durante la lectura, se percibe un aliento poético en no pocos pasajes.

    -En libros como Opus Gelber o Una historia sencilla, que abordaban temas como la música y el baile, hay una intención, en algunas escenas de descripciones, más líricas, más poéticas y más contundentes, pero en La llamada no pondría el adjetivo poético a nada, a ninguna de las páginas, salvo que a vos te parezca.

    -Siendo más preciso: ¿cuán importante es la poesía para tu escritura?

    -La poesía es algo que yo leo siempre, no es algo que me alimenta solo para escribir determinado texto. Siempre estoy leyendo poesía, me sirve mucho y probablemente buena parte de eso esté infiltrado en el estilo, en la voz que tengo para escribir, pero me parece que La llamada no tiene ninguna intención impresionista, digamos, es algo muy aséptico, muy quirúrgico. El horror no se puede contar con poesía.

    -La llamada salió en enero de este año. El ejemplar que tengo es de la sexta edición, de marzo. Es un éxito. ¿A qué crees que se deba su impacto?

    -Cuando uno encarna la historia grande, en mayúsculas, en la vida de una persona, siempre produce un impacto, porque ya no es la historia de miles, que igual es un horror, sino que es la historia de una persona que puedes contar con mucho detalle. Esto que era enorme, le pasó a esta mujer, a este hombre.

    -La llamada trae temas que no se están tocando mucho. El estigma de los sobrevivientes, como acabas de decir.

    -Es algo que no está en la conversación pública. Además, Silvia es muy crítica de toda la actuación de las organizaciones armadas de izquierda de aquellos años. Y eso es algo también muy difícil de abordar porque Silvia está muy lejos de ser una persona de derechas, al contrario, se reivindica como una persona de izquierdas, pero eso no quita que no pueda ser crítica con algunas cuestiones de organización. Eso es algo que está como completamente pendiente. Por supuesto, no soy yo la que tiene que dar esa conversación ni tenerla.

    -En el caso de Silvia, ¿el estigma venía por el hecho de ser mujer?

    -En el caso de Silvia y de otras mujeres, no creo que el estigma del sobreviviente sea específicamente por el hecho de precisamente ser mujeres y de ser además sospechosas, digamos más allá de cualquier sospecha de cualquier tipo que pudiera haber de esto que equivocadamente, horrorosamente, se repitió durante mucho tiempo acerca de las relaciones que podían llegar a tener con sus captores, cuando en realidad eran violaciones. No hay ninguna relación, ningún consentimiento. Y en el caso de Silvia, en particular, es una mujer muy hermosa y como dice su amiga Lydia Vieyra, le hicieron pagar el hecho de ser hermosa, rubia y de ojos celestes. Como si esa belleza la hacía sospechosa de haber usado esa belleza para manipular de alguna manera donde la tenían secuestrada. En realidad, su hija estaba bajo vigilancia de los militares, su familia entera también. Podían hacer un gesto y aniquilar a todos. No hay ningún tipo de elección posible, más allá de que ella tenía muy claro todo el tiempo cuál era su situación adentro.

    -Entre los lectores del libro, hay muchísima gente joven que ha conectado con él.

    -A mí, por el libro, me ha escrito muchísima gente de 21, 22, 23, 30 años, y un poco como azorados, digamos, por la cantidad de grises que hay en todo esto, que siempre se muestran planos de blancos y negros.

    -La llamada refleja también lo vivo que está el periodismo, más aún cuando atravesamos tiempos en los que se incide en la crisis del mismo.

    -El buen periodismo se puede hacer en muchos sitios. No me gusta cuando veo las portadas de los diarios, de los serios, un titular para que los lectores hagan clic y después ves que la nota no tiene nada que ver con el titular. No me gusta escuchar la amargura de los colegas con los que estoy en contacto todo el tiempo, que trabajan en redacciones y hablan de la sobreexigencia, de la exigencia de hacer las notas a través del teléfono o del Zoom. El Zoom es una herramienta importante, pero también hay que salir y no estar sentados. Es la precarización del trabajo. No todos podemos tomarnos un año o dos para escribir un libro. Pero el buen periodismo se debería hacer más allá de los libros. El hecho de que el periodismo contundente, bien hecho, bien investigado, bien escrito, haya llegado de una manera más amplia, en estos últimos años, a los libros, a mí sí me parece una buena noticia. Que las editoriales estén otorgándole a la no ficción la misma entidad, digamos, que se le otorga un libro de ficción. La crónica larga, el reportaje de largo aliento, ha encontrado un lugar y se ha abierto paso y ha llegado a las casas editoriales. Eso me parece estupendo. Sería bueno, también, que ese buen periodismo, chequeado, bien investigado, bien escrito, un poco más reposado a “te entregó la nota en 10 minutos”, pudiera llegar a tener un espacio más amplio en los medios de comunicación, ya sea en impreso o ya sea en la web.

    -La llamada es un libro con muchos pliegues humanos. No solo nos habla de una tragedia personal.

    -La condición humana jamás puede ser reducida a blancos y negros, a buenos y malos. Se trata de equilibrar las cargas para no terminar haciendo un dibujo casi paródico. La vida de Silvia Labayru no es una vida desagradable, ni tuvo una vida espantosa todo el tiempo después de aquel espanto que le pasó en aquellos años. Yo no quería contar los años en los que le pasó todo el horror de su vida, quería contar toda su vida. Entonces ahí también empiezan a aparecer otras cosas, ¿no? Es una mujer que tiene muchísimo humor negro, es una mujer que tiene inteligencia, es una mujer que lee, que escucha música, que viaja, que está de novia o en pareja con una persona a la que quiere mucho, tuvo otro hijo, se casó de nuevo, tuvo un marido con el que funcionaron las cosas bien, mal, peor, mejor, desavenencias, colegios, reuniones de padres, un gusto por el fútbol. Hay muchísimas cosas metidas en la vida de una persona, no es nada más tres años en los que casi la aniquilan.

    -¿Qué no te gusta del periodismo hoy?

    -Me parece soberbio levantar el dedito y decir no me gustan tales cosas. Yo no quisiera cargar contra el periodismo en general, porque veo que hay cosas que están bien. Lo que sí me parece complicado es estar detrás de las mediciones. Eso lo hacen los medios, no los colegas. ¿Cuántos clics tiene tu nota? Si no tiene más de tanto, la bajamos. A ver qué quiere la gente, entonces vamos a escribir más notas sobre gatos o sobre gastronomía. No era así, era al revés. Yo leía los diarios sabiendo que me iba enterar de algo que no existía, no que me refrendaran una creencia que yo ya tenía. Para eso, me miro el ombligo, no leo un diario.

    -¿Qué consejo le darías a los periodistas jóvenes?

    -No me gusta dar consejos, no bajo de las montañas con las tablas de la ley. Que lean mucho y que no pierdan el entusiasmo. Si están en este asunto, hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo. Que se dediquen a pensar por qué uno se dedica al periodismo y no a vender autos, en todo caso. Ahí van a encontrar algún tipo de respuesta.

    Fuente: Diario La República.

  • Delfina Paredes: «Ni en la dificultad económica acepté un personaje contrario a los intereses del pueblo»

    La primera actriz estrena la obra Túpac Amaru Runa y repasa su labor en el sindicato y opina: «Nadie considera de izquierda a este gobierno».

    Delfina Paredes es una gran narradora de historias, desde las que escribe para ponerlas en escena hasta sus historias familiares y profesionales. En una etapa de su vida fue profesora en Tungasuca y en otro momento estuvo en Europa declamando a Vallejo. «Mi papá era jefe de estación del ferrocarril, así que he estado en varios sitios», comenta sobre los años en que estudió la vida de Túpac Amaru.

    En su escritorio hay una fotografía de la actriz de cuarenta y tantos años echada en la camilla de un hospital. Su hija, la actriz Gabriela Velásquez, la visita. Había acabado una huelga del Sindicato de Artistas. «En dos períodos fui secretaria general y por eso se me cerraron muchas puertas», comenta y sonríe. «Luego entró un aprista y fue todo un problema. ¿Sabes qué? Me acuerdo de los hechos, pero me es difícil recordar los nombres».

    El gremio había apoyado la lucha de los maestros, pero también se reunía para protestar por el maltrato a los trabajadores de una empresa de la industria musical. Hay un acta firmada por el comité: Enrique Victoria, Estela Luna y Delfina Paredes. «Hubo un médico que después de los 12 días de huelga de hambre dijo: ‘¡Ya basta!’. Estuvimos llamándole la atención a Polo Campos porque se aprovechaba; los hacía cantar en la televisión, qué se yo, y cantaban gratis o les pagaba poco. Y él cobraba del canal».

    La fotografía está al lado de la laptop donde revisa sus correos y lee las noticias. También está la fotografía de Isolina Aparicio. «Es mi mamá. Más que artista, hubiera sido. Desde que yo tenía tres años, me peinaba y me iba repitiendo poesías: ‘era un jardín sonriente, era una tranquila fuente de cristal…’», recita.

    La oficina de la actriz está repleta de libros de teatro. “Te puedo decir dónde están los de drama y los de comedia”, señala. Hay una pared destinada a la política y la ciencia. «¿Ha leído todos los libros?», le pregunto. «No, pero la mayoría sí». Cumplirá este año 91 y hace unos meses recibió un premio emérito, pero su talento interpretativo sigue impresionando. Ensaya expresiones para la sesión fotográfica y la vemos pasar del disgusto a la tristeza y la felicidad, en segundos.

    En el Teatro Segura estrena una obra que escribió en la década de los 80 y que pudo llegar al cine. Túpac Amaru Runa será dirigida por su nieto Martín Velásquez, quien hace diez años dirigió su primera obra, Nosotros los burócratas escrita por Delfina Paredes.

    Ambas obras tardaron en llegar a escena, pero ello tiene que ver con las otras luchas de la actriz. Cuando tenía el guion listo, «la repusieron en Radio Nacional» y fue nombrada gerente. «Era la época de Fujimori. Fue una lucha terrible y no podía estar pensando en nada», comenta mientras espera grabar un video con el joven equipo de producción. Ahora, varias décadas después de leer a Boleslao Lewin, quiere dirigirse a las nuevas generaciones. «Quisiera que aprendamos a conocer nuestra historia. Son hechos que también nos han ido formando como peruanos. Está el desinterés; no se habla de la historia porque a nadie le interesa».

    ¿Qué le pareció ver que sus colegas de televisión, cine y teatro se pusieron de acuerdo en hacer un plantón fuera del Congreso?

    He estado muy dolida porque no pude ir. He estado en tantas marchas y… Los felicito, les agradezco a mis compañeros por haber defendido la propiedad intelectual, el derecho que tiene el artista de que reconozcan económicamente su trabajo. Porque es un trabajo, ¿no? Que lo ha entregado con la condición de que «vamos a hacer esta telenovela. Me pagan y ya». Pero de pronto, se les ocurre a los dueños: «Eso que se pasó hace tiempo, pasémoslo otra vez». Y no lo reconocen, pero ellos sí ganan.

    Está asistiendo a los ensayos de Túpac Amaru Runa. ¿Qué le pidió a la dirección?

    Estoy yendo, más que todo, por el quechua, para darles el acento más preciso. También ver el vestuario porque son tantos personajes, la época y todo lo que estamos viendo ahora. He ido a la Derrama Magisterial y les he ofrecido filmar una función sin público. Lo pueden distribuir en los colegios. Cuando yo estaba en secundaria, en María Auxiliadora de Cusco, soy salesiana, pasamos Túpac Amaru y ya. Recién en Lima, cuando estaba entre la ENAE y en la universidad, siguiendo mi Química Industrial, comenté con un historiador si conocía a Boleslao Lewin porque estaba leyéndolo. Él me dijo: «Delfina, desde 1943, en que llegó a Cusco». Es decir, un polaco había llegado como nadie a Tungasuca, Surimana y Pampamarca.

    ¿Es por eso que decide escribir una obra?

    Sí, estuve trabajando en Tungasuca. En la obra he tratado de mostrar lo que destacaba Túpac Amaru. Empiezo la obra con el reparto, está llegando el corregidor. Y en el segundo cuadro están Micaela, Tomás Katari y Túpac Amaru. Nadie en el mundo puede haber sufrido tanto como ese niño, Fernandito, al ver la muerte de sus padres.

    Con personajes como Evangelina, usted ha hablado de nuestra identidad como peruanos. ¿Diría que hay ausencia de historias como esta o de cultura quechua?

    Sí. Hay una manera de mirar a los indios, hasta ahora. Eso ha permitido que hasta los indios se nieguen, ¿no es cierto? Cuando apareció la televisión y vi que llegaron a Pampamarca, dije: «Lo que no ha sucedido en siglos, con esta televisión la cosa va a cambiar; los chicos no van a querer hablar quechua, no van a querer vestirse como en los pueblos». Fue el fin de una forma de vivir.

    ¿Está decepcionada de este gobierno o no tenía tanta esperanza?

    ¡Ay, por Dios! Ella (Dina Boluarte)… ¿cómo no puede darse cuenta? Y está con los relojes; es una cosa tan minúscula. Me imagino que, en estos años, debe tener, por lo menos, cien vestidos. Creo que ya nadie considera de izquierda a este gobierno, nadie que se considere de izquierda puede creer eso. Yo estaba en Vanguardia Revolucionaria, ¿cómo no ser de izquierda?

    ¿Qué tendría que tener nuestro próximo presidente?

    Sinceridad. Fíjate, yo que soy actriz, y que generalmente hacemos personajes que no son nuestros, y es un esfuerzo. También, si el personaje apoya una situación contraria a los intereses del pueblo, ¿no? Yo no aceptaría el papel.

    Entonces, incluso en ficción, ¿usted ha elegido qué quería representar?

    Sí, porque ni siquiera estando en la dificultad económica más grande hubiera aceptado.

    Fuente: Diario La República.

  • José Arbulú de Cementerio Club: “Seguimos juntos porque tocamos la música que nosotros primero queremos escuchar”

    Cementerio Club presentará este sábado 14 de junio su nuevo álbum: “!Eureka!” Su solo nombre genera ecos y sobre este trabajo La República conversa con José Arbulú.

    La banda peruana Cementerio Club sí se tomó su tiempo para presentar su nueva producción, ¡Eureka! Pensemos en su penúltima entrega, Tiempo, a la que le fue extremadamente bien en cuanto a crítica y favor del público. En este sentido, el destino de ¡Eureka!, tras escuchar sus 12 canciones en Spotify, no será otro que el de la referencialidad y no es halago, es simple descripción.

    “Este es un logro personal y colectivo. No es que queríamos que salga en 10 años, queríamos que salga antes, pero por las diferentes circunstancias, se postergaba. Las cosas salen cuando tienen que salir. Este álbum vino con cierto retraso, pero nos gusta el resultado. Este es un álbum con mucha madurez”, declara para La República, José Arbulú (voz y bajo de Cementerio Club).

    Temas como “Los años”, “El tren de mi ilusión”, “Promesa” y “Amor nuevo”, según la preferencia, revelan un diálogo, una compenetración entre José, Pedro Solano, Luis Callirgos y Ricardo Solís. No nos referimos a una solidez musical (el oficio habla solo), sino a una dimensión más personal que genera en ¡Eureka! una falta de crash que convierte al álbum en una experiencia sonora que se agradece así uno sea o no seguidor de la banda. Lo dicho no es nada poco, si hay una banda peruana capaz de asegurar que tiene muchos seguidores, esa es Cementerio Club.

    “¡Eureka! proyecta no solo nuestra conexión emocional, sino también nuestra conexión psíquica. Es una cuestión que va más allá de mi corazoncito, por decirlo de alguna manera. Es un trabajo muy íntimo de Cementerio Club”, enfatiza José. Ese grado de intimidad, se ve en el hecho de que este trabajo también tiene una edición en formato de vinilo, “para los seguidores y eso fue idea de Pedro Solano, que es un gran vinilero”.

    “Hay un concepto llamado psicografía, tu público está en todos lados, es una geografía psíquica. U2 no toca en Irlanda, se va por todos lados a buscar a su público. La vida de una banda es larga y ya no somos los chiquillos de 1996, nuestra visión de la vida ha cambiado desde 1996”. A saber, la escena musical local.

    Ahora tenemos propuestas sólidas y en ese escenario aparece ¡Eureka! y Cementerio Club no es ajeno a esa realidad. “Ha habido un crecimiento de la escena, a paso lento pero firme. Estamos viendo la conformación de una escena fuerte pese a las circunstancias difíciles y tenemos que saber que aún hay mucho por hacer”, dice con seguridad el vocalista.

    Cementerio Club tiene un sonido de la casa, pero a la vez es posible detectar en él su influencia. “Siempre volvemos a los Beatles, pero nuestras referencias vienen también de The Velvet Underground, The Who, The Doors, Stevie Wonder, Iron Maiden, y en castellano escuchamos temas de Umberto Tossi, Franco de Vita. Seguimos juntos porque tocamos la música que nosotros primero queremos escuchar y en lo que queremos escuchar están nuestros faros y nuestro propio estilo. Todas nuestras canciones, si nos fijamos en las letras, cuentan una historia. En “Baila”, “Te amo”, por ejemplo, celebramos el estar vivos y juntos. Es nuestra experiencia, pero es también la experiencia de nuestros seguidores, en realidad a todos nos pasan cosas y con ¡Eureka! celebramos no la vida, sino lo que nos pasa”.

    Los hechos hablan por sí solos. Contra viento y marea, los integrantes de Cementerio Club llevan juntos 29 años. José Arbulú, Pedro Solano, Luis Callirgos y Ricardo Solís estarán este sábado 14 en Yield Rock (centro de Lima) presentando en sociedad ¡Eureka! Agenden la fecha porque ese concierto se va a llenar.

    Fuente: Diario La República.

  • Diego Gargurevich: «Todo es política en la vida y es importante tener una voz»

    Teatro. Dirige Proyecto Ugaz, la obra acerca de la investigación al Sodalicio. “El libro ‘Mitad monjes, mitad soldados’, despertó y destapó, pero todo ha crecido. Hay que dar batalla”.

    “Es un tema vigente y no se puede callar”. En Proyecto Ugaz, Diego Gargurevich dirige a Rocío Limo y a Vera Castaño, quienes en el escenario repasan la investigación al Sodalicio. En las escenas, las actrices le dan voz a una periodista que es perseguida por el poder y que, al mismo tiempo, recibe el apoyo del papa Francisco.

    “El teatro es un lugar donde las historias enfrentan a una comunidad dispuesta a escuchar y a sentir. Entonces, me parece importante, porque cuando el periodismo destapa algo, el teatro lo llega a sostener. Le da un cuerpo, le da una voz, le da una humanidad a un tema que no puede caer en el silencio en este momento”, nos dice el director tras el estreno que tuvo en las primeras butacas a Paola Ugaz.

    La puesta en escena encaja más en lo minimalista, pero tiene proyecciones que recopilan declaraciones y ataques mediáticos. La obra ha tenido un camino largo; por ello pudo incluir la disolución del Sodalicio. “Tenemos un espacio público, y al igual que ustedes, expone la verdad. Yo creo que es un gran match con el periodismo”.

    Gargurevich nos adelanta que la obra podría estrenarse fuera de Lima y fuera del Perú. Para el director, es una denuncia que, al igual que el caso de Karadima en Chile, debería ser llevada también al cine. “Cuantas más plataformas tome la historia, va a ser mucho mejor. Karadima ha sido algo tan grande en Chile que, realmente, hay dudas sobre el rol de la justicia, ¿no? De cierta forma, es lo mismo y debe llegar a todos lados”.

    Ustedes le dicen a Paola Ugaz que necesitan entrevistarla para la obra teatral, ¿no?

    Sí, ha sido ideal habernos encontrado con Paola. Vera fue la que un día la conoció y literalmente, como lo decimos en la obra, pensó que esta historia tenía que ser contada. Paola ha sido un alma bondadosa y un libro abierto con nosotros. Nos ha dado la documentación que le pedíamos, nunca nos ha dicho: ‘esto no’.

    ¿Cuál fue tu reacción al conocer las denuncias?

    Pensé que cuando algo así sucede, a veces el estigma, la sociedad y el entorno, generan estos patrones donde uno no puede expresar ni denunciar por temor a que no le crean. Entonces, cuando leí el libro, pensé que tenía una gran impotencia, pero también una gran esperanza para las víctimas que han podido denunciar. Hay una valentía tan grande que no podemos dejar de lado. Mitad monjes, mitad soldados despertó y destapó, porque todo ha crecido. Hay que dar batalla.

    ¿Cómo ha sido construir la obra en los últimos meses? Es decir, el papa Francisco disuelve el Sodalicio, Juan Luis Cipriani estuvo en el Vaticano y también Ugaz viaja y se reúne con el nuevo papa.

    Primero, nos sentíamos en una película y era una situación muy viva, ¿no? Estábamos siempre muy expectantes. Cuando salió León XIV, estábamos en un ensayo. Teníamos prendido el canal del Vaticano, por un lado, mientras repasábamos las escenas, y cada vez que algo pasaba, girábamos velozmente. Nos preguntábamos si el nuevo papa estaría en la misma dirección de lo que la obra propone, del apoyo a la investigación y de todas las víctimas. Ya teníamos el borrador cerrado y el final ha cambiado por completo.

    Entonces, no esperaban un final esperanzador.

    Es que es completamente esperanzador; o sea, en un momento, el papa se siente mal y no sabíamos de él. Luego, llega a firmar la disolución. Fue algo tan increíble. Entonces, se integró al texto y se siguió con los ensayos. Ha sido una montaña rusa hermosa, con mucha felicidad, y que también nos ha dado mucha fuerza a todos como colectivo.

    Me decías que la obra va del periodismo al teatro, pero ¿no es, también, de lo político al teatro?

    Claro, todo es política en la vida. Yo creo que, al fin y al cabo, es importante tener una voz y que esa voz sea escuchada. Para mí, esto también es hacer teatro.

    Fuente: Diario La República.

  • Augusto Tamayo: «He cumplido mi servicio cinematográfico»

    El director filma la película ‘La Perricholi’ y nos habla de los proyectos con los que “terminará su carrera”. También opina de la nueva ley de cine. “Hay un grado de incertidumbre”.

    Augusto Tamayo ha cumplido cinco décadas dedicadas al cine. Por estos días, está inmerso en el rodaje de La Perricholi, película que será protagonizada por Andrea Luna. En la alfombra roja de los Premios Platino, en Madrid, hablamos con el cineasta, quien fue jurado de las series que competían en España. El director La fuga del Chacal coincidió con productores iberoamericanos y comentó que es importante la presencia peruana en ese evento. “No solo para uno, sino en general para cada país. Se abren oportunidades”.

    ¿Estos eventos pueden fomentar las coproducciones?

    Sí, y hay unos programas de FIACINE para promocionar talentos. Seleccionan 10 de cada país para que puedan venir a talleres y puedan tener entrenamiento. Hay empresas que están buscando talento en Iberoamérica. Entonces, todo eso que uno puede llevar al Perú y ofrecer a los jóvenes resulta beneficioso. En FIACINE hay dos programas importantes de promoción, a los que pueden acceder con becas y subsidios para venir a España o a otro lado. Hay una sobre efectos especiales que se va a implementar, con auspicios y dinero internacional.

    Son cosas que aún faltan en Perú. No tenemos una escuela de cine, por ejemplo. En medio de ello, se aprobó la nueva ley de cine, ¿qué le parece?

    Yo tengo 50 años y he vivido todas las situaciones imaginables con relación al cine. Hay un grado de indeterminación e incertidumbre. Momentos en que parece y momentos en que a veces siente uno que va a desaparecer. En los años 90 parecía que el cine desaparecía. Bueno, hay unos artículos en la nueva ley que son cuestionables, que son los que han cuestionado más el gremio de los cineastas. Pero, por ejemplo, hay esa apertura a la posibilidad de inversión privada por un estímulo económico de poder descontar el impuesto, que creo que puede ser positivo. Como en todo, hay sombras, a veces grandes, pero hay algunas luces, a veces más pequeñas. Esperemos que las sombras y las luces se equilibren y que esto contribuya al desarrollo y no a su perjuicio.

    ¿No le parece peligroso que, de pronto, no se acepten ciertos guiones y sea una puerta a la censura?

    Me temo que ese es uno de los peligros señalados. Ha existido, porque el cine peruano aparece durante un gobierno militar; o sea, ya lo hemos vivido. No sé si en el mismo grado o peor, pero sí hemos pasado por censuras y prohibiciones. Cabe la posibilidad de que eso suceda y esa es una de las preocupaciones mayores con respecto a la nueva generación.

    “No voy a renunciar a nada de lo que me he propuesto como cineasta”
    Está filmando La Perricholi, ¿cuál es su punto de vista acerca del personaje?

    Bueno, yo tenía cinco personajes femeninos desde hace muchísimo tiempo. Yo quiero hacer personajes grandes, que se generan importancia por sí mismos, por lo que se embarcan y lo que buscan; tienen objetivos trascendentes. Y entonces, tenía este ciclo, ya he hecho dos que son Flora (Tristán) y Santa Rosa. Los otros dos personajes femeninos que a mí me han llamado la atención desde joven son Francisca Pizarro, que la podemos llamar la primera mestiza, un signo de identidad de los peruanos, y la Mariscala.

    Mónica Sánchez dijo que se podía hacer una película sobre Francisca Zubiaga. De hecho, aparece en la película La herencia de Flora.

    La tengo, tengo el guion. Si hago La Perricholi, que siempre es una incertidumbre saber si uno la va a terminar, los otros dos proyectos serían Francisca Pizarro y Francisca Zubiaga. Y, bueno, hay que confiar que uno podrá culminar aquello que uno comienza.

    Bueno, pero ambos personajes podrían ser “censurables” para un sector.

    Desde que comencé, he tratado de hacer lo que me parece. He tenido suerte, nunca he hecho algo que no quise, nunca he hecho nada sino al servicio. No sé si esto es un poquito de vanidad, solo he hecho lo que he querido. Nunca he tenido que hacer algo que alguien me obligó y nunca he tenido a nadie que me haya impedido hasta ahora. Pero uno no sabe — con las realidades históricas y políticas en todas partes del mundo que estamos viendo — en un país como el Perú son impredecibles. Yo voy a hacer lo que me nazca con honestidad, lo que yo piense que debo hacer, que me toca hacer como cineasta peruano, con la temática y el proyecto que yo tengo de crear historias que reflejen identidad, que construyan un poco una imagen de nuestra identidad histórica, pero también la de ahora. Los otros proyectos que tengo también abordan lo mismo; tengo un proyecto sobre el poeta (José María) Eguren, y tengo una adaptación de un cuento de Arguedas.

    Va a incomodar a la derecha, entonces.

    (Sonríe) A estas alturas de mi vida ya no pienso en términos ideológicos; hago lo que siento que me toca, lo que me nace, lo que creo y con honestidad. Si algo pasa, ya lo enfrentaré en su momento, pero yo no voy a renunciar a mi misión, a mi concepto, a nada de lo que yo me he propuesto no solo como cineasta, sino como escritor e historiador.

    ¿Participará en las futuras mesas de trabajo?

    No, no he coordinado. Yo me entregué a la política cinematográfica durante cuarenta y tantos años, he ido al Congreso infinidad de veces. Yo tengo 71 años y todavía sigo, pero tengo estos proyectos personales y no sé cuánto tiempo de actividad tenga. Todavía estoy enérgico. Pienso que he cumplido — antes había un servicio que se llamaba servicio militar obligatorio — yo he cumplido mi servicio cinematográfico, me he entregado bastante a los gremios, he conducido varios, voy a seguir orientándome un poco más a tratar de cumplir este conjunto de proyectos, de películas y de libros que tengo. No me voy a escabullir, pero quiero orientarme estos años que tengo a terminar mi carrera.

    Fuente: DIario La República.

  • Artistas piuranos pintarán en vivo el paisaje de Illescas

    Se preparan para vivir una experiencia en el imponente escenario de la reserva nacional, ubicado en la provincia de Sechura.

    Más de una docena de artistas plásticos trasladarán sus lienzos al corazón del paisaje sechurano para capturar, desde distintas técnicas y estilos, la majestuosidad del entorno marino-costero, asi como los acantilados y la biodiversidad que nacen de la Reserva Nacional de Illescas.

    El evento será este sábado 14 de junio, en el marco de las celebraciones por el Bicentenario del distrito de Sechura. La Asociación Cultural “Sec Yurac” realizará una intervención pictórica en vivo, teniendo el imponente escenario natural, que es orgullo de la región Piura.

    AL AIRE LIBRE
    Según indicó la artista Elizabeth Castro, esta jornada de arte se desarrollará a cielo abierto y será una oportunidad para que la comunidad, visitantes y amantes del arte puedan presenciar el proceso creativo en directo, generando un diálogo entre el arte y la naturaleza.

    “La intervención pictórica forma parte de las acciones conmemorativas por los 200 años de Sechura como distrito y busca revalorar el patrimonio paisajístico a través del arte, destacando la sensibilidad y el talento de sus creadores locales”, enfatizó la artista.

    Asimismo, agradeció el respaldo que brinda Sernanp–Reserva Nacional Illescas, la Municipalidad Provincial de Sechura y aliados estratégicos, ya que esta actividad no solo celebra el arte, sino también el compromiso con la conservación ambiental y el fortalecimiento de la identidad cultural.

    CREATIVO
    Desde la Asociación Cultural Sec Urac se reafirma la convicción de que el arte es una herramienta poderosa para construir memoria, identidad y futuro.

    “Apostar por el talento sechurano es reconocer la riqueza creativa de nuestro pueblo y proyectarla al mundo. Hoy más que nunca es vital abrir espacios para que nuestras voces artísticas sigan floreciendo y sean valoradas como parte esencial del desarrollo de Sechura”, sentenció.

    También se busca promover que Illescas tiene una importancia significativa por ser una reserva natural de fauna marítima y avícola. Es un importantre refugio de especies silvestres endémicas, en situación de amenaza, especialmente de fauna ornitológica.

    Fuente: DIario Correo.

  • Talento y cultura brillarán en el concurso nacional “Puente Chino”

    Piura será sede del este festival en el auditorio del Centro de Producción Audiovisual de la Universidad de Piura, el sábado 14 de junio.

    El Instituto Confucio de la Universidad de Piura, la Embajada de la República Popular China en el Perú y el Centro de Cooperación Internacional para la Enseñanza de Lenguas (CLEC) organizan la fase nacional del concurso “Puente Chino”.

    El sábado 14, a partir de las 9:30 a.m., será una mañana para celebrar el talento y cultura china, llena de expresiones artísticas y riqueza cultural en la 18ª y 24ª edición nacional del Concurso Internacional Puente Chino, en el auditorio de Centro de Producción Audiovisual de la UDEP, Campus Piura.

    PARTICIPANTES
    El evento se realiza en coordinación con los Institutos Confucio del Perú y los colegios Peruano Chino Juan XXIII. Participarán los estudiantes de los Institutos Confucio de la Universidad de Piura, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, las Universidades Ricardo Palma y Católica de Santa María de Arequipa, así como de los colegios organizadores.

    Por el Instituto de la UDEP estarán presentes las alumnas Claudia Villavicencio y Frances Fossa (categoría universitario) y Salvador Lavalle y Sophia Miñan (categoría escolar).

    Los ganadores del primer lugar en cada categoría representarán al Perú en la fase internacional del concurso en China. Los demás ganadores recibirán premios y certificados oficiales.

    MODALIDAD
    Durante el concurso, primero recitarán un discurso en chino con el tema “Volar alto con el chino mandarín”, y “Un mundo, una familia”, para las categorías escolar y universitario, respectivamente. Los de esta última, responderán preguntas aleatorias en chino con el tema de lengua y cultura general sobre China. Finalmente, realizarán una presentación de talentos.

    Cabe señalar que para prepararse, los jóvenes cuentan con la orientación y guía de sus profesores chinos. Este concurso busca fortalecer los lazos de amistad entre China y el mundo y promover su cultura a través de demostraciones de talentos y dominio de lengua china.

    Cada año, estudiantes de chino de colegios peruano chinos y de los Institutos Confucio de todo el mundo compiten en dos fases: nacional e internacional.

    Fuente: Diario Correo.